La NBA se entrega a las apuestas: alianza con Kalshi y Polymarket en plena crisis de credibilidad
Polémica acuerdo de la NBA con Kalshi y Polymarket, los dos grandes mercados predictivos que pueden incrementar los problemas con las apuestas.
La NBA sigue estrechando sus vínculos con el negocio de las apuestas pese a los escándalos que han sacudido la competición en los últimos años. La liga ha anunciado un acuerdo con Kalshi y Polymarket, dos de las principales plataformas de mercados de predicción, que podrán utilizar sus datos oficiales y logotipos mientras la organización obtiene nuevas herramientas de supervisión. Una alianza que la NBA presenta como una forma de proteger la integridad deportiva, pero que también plantea una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto puede combatir los riesgos de las apuestas mientras contribuye a expandir su negocio?
El acuerdo convierte a ambas compañías en plataformas de predicción preferentes de la competición y supone un paso más en la normalización de un sector que ha ganado terreno en el deporte estadounidense. La NBA no solo les permitirá utilizar su propiedad intelectual, sino que también les dará acceso a datos oficiales para resolver los mercados y la posibilidad de anunciarse durante las retransmisiones de los partidos.
La NBA quiere controlar las apuestas mientras amplía su negocio
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es que la NBA tendrá capacidad para aprobar o rechazar los mercados que ofrezcan Kalshi y Polymarket. La liga podrá vetar propuestas que considere inapropiadas, una facultad que no posee de la misma manera con sus socios tradicionales de apuestas deportivas.
También se aplicarán restricciones a determinados mercados considerados especialmente sensibles, como las apuestas sobre una única acción de un jugador, los resultados negativos individuales, los deportistas que se espera que jueguen menos de 12 minutos y las combinadas de baja probabilidad.
La explicación oficial resulta razonable sobre el papel: contar con más información permite detectar movimientos sospechosos, investigar posibles irregularidades y dificultar el uso de información privilegiada. Sin embargo, la otra cara de la operación es evidente. La NBA está reforzando la presencia comercial de los mercados de predicción al mismo tiempo que intenta controlar sus riesgos.
Kalshi y Polymarket podrán aprovechar el nombre, los datos y la audiencia de una de las competiciones deportivas más populares del mundo. La liga, por su parte, gana influencia sobre los productos ofrecidos y acceso a información sobre las operaciones. La protección de la competición y los intereses comerciales vuelven a caminar de la mano, aunque no siempre resulta sencillo distinguir dónde termina uno y dónde empieza el otro.
La expansión no se limita a estas dos compañías. La NBA también ampliará su acuerdo con DraftKings para incluir los mercados de predicción y espera hacer lo mismo con FanDuel, Fanatics y otros operadores.
La liga ha alcanzado, además, un memorando de entendimiento con la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC). No obstante, el marco regulatorio continúa en disputa. Nueva York ha demandado a Kalshi y Polymarket al considerar que sus actividades constituyen apuestas deportivas sin la licencia correspondiente. Los procedimientos siguen abiertos.
Los escándalos que ponen en cuestión el discurso de la NBA
El anuncio llega después de una sucesión de casos que han puesto bajo presión la credibilidad de la competición. Jontay Porter, exjugador de los Toronto Raptors, fue expulsado de la NBA en 2024 después de que la liga concluyera que había apostado en partidos y colaborado con apostantes. Posteriormente, el Departamento de Justicia estadounidense le acusó de manipular su rendimiento para favorecer determinadas apuestas. Porter se declaró culpable de conspiración para cometer fraude electrónico.
La lista de casos no termina ahí. Malik Beasley negocia un posible acuerdo con los fiscales federales después de ser acusado este verano en una investigación sobre apuestas deportivas. El exjugador Ed Davis también fue acusado en el mismo caso, aunque se ha declarado inocente.
Por su parte, Terry Rozier está pendiente de juicio tras ser acusado de aceptar un soborno para abandonar un partido de los Charlotte Hornets en 2023 y favorecer determinadas apuestas sobre su rendimiento. Rozier se ha declarado inocente. El exentrenador de los Portland Trail Blazers, Chauncey Billups, también fue acusado en octubre en una investigación relacionada con partidas de póquer supuestamente amañadas.
La NBA ha respondido con nuevas normas y formación obligatoria para los equipos sobre las restricciones relacionadas con las apuestas. Pero la sucesión de investigaciones demuestra que el problema no se resuelve únicamente con controles internos ni con acuerdos comerciales.
Los jugadores, atrapados en una industria cada vez más invasiva
La contradicción se hace todavía más evidente al observar el impacto que las apuestas tienen sobre los propios protagonistas. Varios jugadores de la NBA han denunciado un aumento de los insultos y el acoso en redes sociales por parte de aficionados que pierden dinero con sus pronósticos.
Al mismo tiempo, algunas de las mayores estrellas de la competición han firmado acuerdos comerciales con estas plataformas. Giannis Antetokounmpo se asoció con Kalshi y LeBron James anunció recientemente su colaboración con Polymarket. La participación de figuras de semejante relevancia ayuda a normalizar un negocio que ya forma parte de la experiencia de muchos aficionados.
El argumento de la NBA es que prohibir o ignorar estas actividades reduciría su capacidad para supervisarlas. Según la liga, colaborar con las empresas y acceder a sus datos permite conocer mejor los movimientos del mercado y detectar posibles amenazas para la integridad de los partidos.
Pero ese razonamiento también tiene un punto débil: cuanto más se integra la competición en el ecosistema de las apuestas, mayor es el interés comercial en que ese mercado siga creciendo. La NBA pretende actuar como vigilante de una actividad de la que también obtiene beneficios y exposición.
La alianza con Kalshi y Polymarket no demuestra por sí misma que vaya a producirse una nueva oleada de irregularidades. Sí evidencia, sin embargo, una elección estratégica: en lugar de mantener una mayor distancia respecto a este negocio, la liga ha optado por integrarse aún más en él.
La NBA promete más control, pero su apuesta es también una expansión comercial de los mercados de predicción. Y, después de los escándalos recientes y las denuncias de acoso de sus jugadores, la cuestión ya no es solo cómo vigilar las apuestas, sino qué precio está dispuesta a asumir la competición por convertirlas en una parte cada vez más visible de su producto.