La última locura de Curry: 41 puntos, una canasta imposible y y supera a LeBron y Jordan con otro récord histórico
La estrella de Golden State Warriors volvió a ofrecer una actuación extraordinaria este sábado, brillando en la victoria por 126-119 ante Orlando Magic después de una prórroga
Stephen Curry continúa desafiando el paso del tiempo. La estrella de Golden State Warriors volvió a ofrecer una actuación extraordinaria este sábado, con 41 puntos en la victoria por 126-119 ante Orlando Magic después de una prórroga. El base anotó 17 de sus puntos durante los últimos siete minutos del encuentro y volvió a demostrar que sigue siendo capaz de decidir partidos cuando su equipo más lo necesita.
El triunfo permitió a Golden State prolongar su espectacular reacción después de comenzar la temporada con tres derrotas consecutivas. Los Warriors ya acumulan siete victorias seguidas y se han convertido en el segundo equipo de la historia de la NBA que consigue encadenar una racha de este tipo inmediatamente después de iniciar el curso con un balance de 0-3. Los Boston Celtics de la temporada 1950-51 fueron los primeros en lograrlo.
La actuación de Curry también dejó varios registros individuales de enorme valor. Fue su segundo partido de al menos 40 puntos durante el primer mes de competición y el número 77 de su carrera en la NBA, que ya alcanza las 18 temporadas. Sin embargo, el dato más llamativo tiene que ver con su rendimiento a partir de los 35 años: suma 16 encuentros de 40 puntos desde que alcanzó esa edad, superando a LeBron James, con 15, y Michael Jordan, con 12.
| Registro de Stephen Curry | Cifra |
|---|---|
| Puntos ante Orlando | 41 |
| Partidos de 40 puntos en su carrera | 77 |
| Partidos de 40 puntos desde los 35 años | 16 |
| Partidos de 40 puntos en el primer mes de esta temporada | 2 |
| Puntos en los últimos siete minutos | 17 |
| Victorias consecutivas de Golden State | 7 |
Curry aparece cuando los Warriors más lo necesitan
El encuentro ante Orlando exigió la mejor versión de Curry. Los Magic, que llegaban con un balance de 2-7, no dieron el partido por perdido pese a encontrarse 16 puntos por detrás durante la primera mitad. Su reacción les permitió incluso ponerse seis puntos por delante en el último cuarto, obligando a Golden State a buscar soluciones para evitar una derrota que habría frenado su buena dinámica.
Fue entonces cuando el base asumió toda la responsabilidad ofensiva. Curry anotó 12 puntos durante los últimos 2:21 minutos del tiempo reglamentario, con dos triples desde larga distancia, una bandeja y dos tiros libres. También consiguió una de las canastas más espectaculares de la noche: un lanzamiento complicado en carrera a falta de 25 segundos que permitió a los Warriors ponerse dos puntos por delante.
Steve Kerr no ocultó su asombro ante la dificultad de esa acción. «Fue un tiro imposible», explicó el entrenador. «Había muchísima gente. Fue una especie de lanzamiento en movimiento —una flotadora, un gancho, o como sea que lo llamen— desde unos 12 pies (casi 4 metros). Lograr encestar eso usando el tablero... es algo único. No creo que haya nadie más en el mundo capaz de realizar un tiro así».
Sin embargo, Golden State no pudo cerrar el partido en el tiempo reglamentario. Jamal Cain aprovechó un rebote ofensivo para anotar una bandeja a falta de dos segundos y establecer el empate que llevó el encuentro a la prórroga.
Kerr dosifica a su estrella y los suplentes responden
La gestión física de Curry también tuvo protagonismo durante el desenlace. Consciente de la importancia de administrar los minutos de su principal estrella en esta etapa de su carrera, Kerr decidió comenzar la prórroga sin él sobre la pista. El técnico buscaba ofrecerle unos instantes de descanso y, al mismo tiempo, comprobar si el resto de la plantilla podía mantener la ventaja.
La respuesta fue positiva. El novato Yaxel Lendeborg terminó con 23 puntos y volvió a demostrar que puede aportar soluciones ofensivas en este inicio de temporada. También destacó Charles Bassey, que anotó los primeros cuatro puntos de Golden State en el tiempo extra. Poco después, Lendeborg convirtió un triple desde el lateral que permitió a los Warriors establecer una diferencia de cinco puntos.
Con el encuentro todavía por resolver, Kerr decidió devolver a Curry a la cancha. El base terminó aumentando su tiempo de juego hasta alcanzar su cifra más elevada de la temporada y se encargó de cerrar la victoria. En la prórroga añadió dos flotadoras y un tiro libre para completar sus 41 puntos y asegurar el séptimo triunfo consecutivo de Golden State.
La longevidad de Curry sigue sorprendiendo a Kerr
Más allá de los números y de la importancia de la victoria, la actuación volvió a poner el foco en la capacidad de Curry para mantener un nivel de élite después de tantos años en la NBA. El propio jugador reconoció que este tipo de noches tienen un significado especial, sobre todo después de haber atravesado problemas físicos.
«Me hace sentir muy orgulloso del trabajo realizado, especialmente teniendo en cuenta algunas lesiones y todo lo demás», comentó Curry. «Saber que todavía puedo alcanzar cierto nivel es algo que te motiva. Sobre todo cuando ocurre en una victoria como la de esta noche, en la que necesitábamos cada uno de esos puntos. Valoro mucho esta longevidad».
Kerr también quiso destacar el esfuerzo que hay detrás de esa continuidad. El entrenador calificó la longevidad de su estrella de «extraordinaria» y atribuyó su capacidad para seguir compitiendo al máximo nivel a una combinación de condiciones físicas y trabajo diario.
«Ética de trabajo», señaló Kerr. «Buenos genes. Ha sido bendecido con un cuerpo que ha resistido bien. Pero, además, se lo ha ganado a base de entrenamiento de fuerza, acondicionamiento físico y un excelente estado de forma».
Los Warriors han pasado de un comienzo de 0-3 a sumar siete victorias consecutivas, una remontada colectiva que ya tiene un lugar en los registros históricos de la competición. Curry está siendo el gran protagonista de esa reacción y su última exhibición confirma que, incluso en su decimoctava temporada, sigue teniendo recursos para cambiar el rumbo de un partido prácticamente por sí solo.