El calvario personal de Derrick Rose con sus rodillas ha traspasado al ámbito religioso.
La maldición del base de los Bulls con las lesiones comenzó con la rotura del ligamento cruzado de su rodilla izquierda durante un partido de primera ronda de Playoffs en 2012, lo que le hizo perderse toda la siguiente temporada. En 2013, volvió a recaer de sus rodillas tras dañarse el menisco derecho, pudiendo disputar solo 10 encuentros aquella campaña. Finalmente, cuando parecía que volvía a lograr cierta regularidad en su juego, aunque lejos de su nivel de MVP de 2011, un nuevo paso por el quirófano para reparar su maltrecho menisco puede dar al traste, no solo con la temporada, si no con las esperanzas de volver a ser el que fue.
Ante esta situación, los propios aficionados de Chicago se han encomendado a fuerzas divinas y religiosas para que pongan punto y final a la agonía de D-Rose con un curioso y divertido mural comandado por una imagen del base con una corona de espinas y la frase 'Pray for Rose'.
