LeBron James asume nuevamente el papel de líder absoluto en Los Angeles Lakers tras las lesiones de Luka Doncic y Austin Reaves, en un momento clave de la temporada con los playoffs a la vuelta de la esquina.
La baja de sus dos principales socios ofensivos ha devuelto a James a un rol protagonista que ya había dejado en segundo plano durante buena parte del curso.
“Tuve que retomar un rol al que estaba acostumbrado, aunque obviamente no fue lo mismo este año”, explicó el propio jugador, consciente del cambio de escenario. “Las circunstancias me han vuelto a poner ahí, y solo intento motivar a mis compañeros para que podamos seguir adelante”.
Los Lakers afrontan la postemporada en una situación delicada, privados de dos de sus piezas más determinantes durante varias semanas. En este contexto, el liderazgo de James cobra aún más importancia, incluso en la recta final de su carrera.
A sus 41 años y cerca de completar su temporada número 23, el alero no rehúye la responsabilidad y se centra en mantener competitivo al equipo.

Los números sostienen su impacto
Tras perderse el inicio de la temporada por problemas físicos, James ha recuperado un nivel sólido en el tramo final. En 59 partidos, promedia 21 puntos, 7.2 asistencias y 6.1 rebotes, cifras que reflejan su vigencia en la élite.
Su rendimiento será determinante para las aspiraciones de unos Lakers que buscan mantenerse a flote en un escenario adverso.
Posición y último paso antes de playoffs
Con un balance de 52-29, la franquicia angelina ocupa la cuarta posición del Oeste, por detrás de Denver Nuggets y San Antonio Spurs, pero por delante de Houston Rockets y Minnesota Timberwolves.
Antes del inicio de los playoffs, Los Ángeles cerrará la temporada regular recibiendo a Utah Jazz, en un duelo que servirá como último test para un equipo que depende, más que nunca, de su estrella.