En Cleveland saborean ya las mieles de una inminente presencia en sus segundas Finales de la NBA. Sin Kevin Love desde el último partido de la serie ante Boston y con Kyrie Irving entre algodones por sus molestias de rodilla, la figura de LeBron James emergió como la gran pesadilla que volvió a asaltar (82-94) el Philips Arena por segundo partido consecutivo.
El alero se multiplicó en todas las facetas del partido e hizo olvidar las ausencias de sus compañeros para ajusticiar a unos Hawks en serios problemas. LeBron rozó el triple-doble (30 puntos, 9 rebotes y 11 asistencias) en un duelo que él mismo se encargó de elaborar, ajusticiar y administrar después de lograr una diferencia que rozó los 20 puntos tras la conclusión del tercer cuarto. 'The King' estuvo bien secundado en la ofensiva por Iman Shumpert (16 puntos) y bajo los tableros por Tristan Thompson (16 rebotes).
El equipo de David Blatt supo detener a la perfección la maquinaria colectiva de los pupilos de Mike Budenholzer. Ningún componente de su 'cuarteto mágico' logró superar los 12 puntos (Kyle Kover, Al Horford y Jeff Teague concluyeron el encuentro con esa anotación), mientras que el mayor peligró llegó desde la segunda unidad con Dennis Schröder, máximo anotador de los Hawks (13 puntos). Además, Korver tuvo que abandonar el partido en el tercer cuarto tras sufrir un esguince en su tobillo derecho, por lo que su presencia es seria duda para el próximo partido de la serie.
Con esta victoria, los Cavaliers se sitúan por delante en la serie con un importante 2-0 y con unos precedentes inmejorables. Ningún equipo ha logrado remontar un 2-0 en unas Finales de Conferencia tras perder los dos primeros duelos en casa. Y es que la serie se traslada ahora al Quicken Loans Arena, donde Cleveland tiene una oportunidad de oro de cerrar la eliminatoria en casa por la vía rápida y poder disponer, así, de más días de descanso de cara a las Finales.