El Oracle Arena ya no es un pabellón inexpugnable. Los Boston Celtics sorprendieron anoche a los Golden State Warriors (109-106) y se convirtieron en el primer equipo que consigue ganar en el pabellón de los vigentes campeones esta temporada y en buena parte de la pasada, ya que desde enero de 2015 ningún equipo gana a los Warriors en casa en temporada regular.
La racha de los Warriors en su feudo se quedó en 54 partidos consecutivos y 430 días imbatidos. Tanto Stephen Curry como Harrison Barnes tuvieron la oportunidad de empatar el partido con un triple en los últimos instantes, pero ambos fallaron sus intentos.
Isaiah Thomas (22 puntos y 6 asistencias) y Jared Sullinger (20 puntos y 12 rebotes) fueron los jugadores más destacados del equipo que dirige Brad Stevens, mientras que Stephen Curry volvía a liderar a los californianos con 29 puntos y 6 asistencias (8 triples), pero perdiendo 9 balones (7 de ellos en la primera mitad). Draymond Green completó una gran actuación (16 puntos, 9 rebotes, 7 asistencias, 6 robos y 2 tapones) y Klay Thompson (15 puntos y 3 asistencias) y Harrison Barnes (14 puntos y 8 rebotes) aportaron su granito de arena, pero resultó insuficiente.
Aunque se había especulado con su regreso para el partido de anoche, Jae Crowder finalmente no se vistió de corto, pero se espera que lo haga el domingo contra los Lakers.
Los Warriors se ponen con 68 victorias y 8 derrotas a falta de 6 partidos y ahora solo pueden permitirse una derrota si quieren superar el ansiado récord de 72 victorias en una misma temporada de los Bulls de 1996. Por su parte los Celtics (44-32) salen reforzados de este partido y se vuelven a poner a tiro la tercera plaza en la clasificación del Este.