Detroit Pistons llegaba al Staples Center para enfrentarse a Los Angeles Lakers con la moral por las nubes tras vencer también a domicilio a Los Angeles Clippers y a Golden State Warriors. Los de Stan Van Gundy se las prometían muy felices, pero lo que vivieron fue una verdadera noche de pesadilla de Hallowen ante los de oro y púrpura.
Y la pesadilla no solo estuvo en la clara derrota por 113-93 en un partido dominado de principio a fin por Los Angeles Lakers. También estuvo desde los 4,60 metros, ya que los Detroit Pistons tan solo visitaron tres veces la línea de tiros libres, de los que solo fueron capaces de anotar uno.
Eso supone una de las peores marcas de la historia de un partido de la NBA en lo que a tiros libres convertidos en un partido se refiere, aunque el récord negativo sigue en manos de los Toronto Raptors, que en un choque de la temporada 1994-95 no fueron capaces de anotar un solo tiro libre. Una marca que estuvieron muy cerca de igualar los Detroit Pistons, ya que no fue hasta el minuto 41 cuando lanzaron su primer tiro libre.
Dejando a un lado ese detalle de los tiros libres, lo que el partido del Staples Center nos dejó fue a unos Lakers que funcionaron a la perfección como bloque, tal y como demuestra el hecho de que siete de sus jugadores (Ingram, Nance Jr, Caldwell-Pope, Ball, Kuzma, Randle y Clarkson) terminaran el partido en dobles dígitos de anotación.
Es por eso que resulta muy difícil determinar quién fue el mejor de un partido en que la superioridad de los de Luke Walton se demuestra en el hecho de que se anotaron a su favor todos y cada uno de los parciales.