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L.A. fórmula de la felicidad púrpura y oro

Históricamente Los Ángeles Lakers han tenido grandes temporadas cuando han contado con un gran dúo en su plantilla: ahora lo vuelven a tener

Kobe Bryant y Pau Gasol, en Los Angeles Lakers.

Tras hacerse oficial la incorporación de Anthony Davis a Los Angeles Lakers comenzó a surgir un pensamiento en el Staples Center: la fórmula de la felicidad había regresado. Una combinación que a lo largo de la historia le ha guiado hacía el campeonato, la de contar con uno de los mejores jugadores exteriores de la liga y a un interior de los más dominantes siempre ha sido sinónimo e anillos.

Este esquema ha otorgado 10 campeonatos a la franquicia más laureada del Oeste, repartidos entre las siguientes parejas:

Magic Johson y Kareem Abdul-Jabbar, los dueños del Showtime

Tras la marcha de Wilt Chamberlain en la temporada 1972-73, el equipo de Hollywood buscaba incorporar a un nuevo jugador determinante bajo el aro y, tras varios años, finalmente lo conseguirían. El pívot más dominante de la NBA en aquel momento, Kareem Abdul-Jabbar, se uniría a la franquicia angelina en 1976 tras abandonar los Milwaukee Bucks vía traspaso. Sin embargo, Kareem no consiguió triunfar hasta que todo cambió mágicamente.

En el Draft de la temporada 1979-1980 los Lakers seleccionaron en la primera posición al base Earvin «Magic» Johnson. Este joven y el pivot formaron una de las parejas más poderosas de la historia, construyendo una dinastía y equipo de ensueño mediante el 'Showtime'. Cinco fueron los campeonatos que llegaron al Staples Center, teniendo un especial valor el de 1985 tras vencer por primera vez en unas Finales a los Boston Celtics.

Kobe Bryant y Shaquille O’Neal, los hombres del Threepeat

La repentina retirada de Magic Johnson (a causa del VIH) y el adiós de Kareem Abdul-Jabbar provocaron varias temporadas de sequía en los Lakers, como ya sucediera con la pérdida de Wilt Chamberlain. Sin embargo, el esquema para volver a resurgir fue el mismo que se había empleado anteriormente.

En el verano de 1996 contrataron a través de la agencia libre a Shaquille O’Neal, quien por aquel entonces era ya una de las grandes estrellas de la liga. A esta incorporación se sumó una de las operaciones más importantes de la historia de la franquicia. En el draft Los Ángeles Lakers consiguieron los derechos de Kobe Bryant tras mandar a Vlade Divac a los Charlotte Hornets.

Tras varias temporadas el éxito llegó. El equipo logró tres anillos consecutivos y dominó la liga de finales de los noventa e inicios del siglo XXI. Nadie pudo hacer frente a este equipo durante esos tres años ni en temporada regular ni en playoffs. Pero todo acabó cuando la relación entre ambas estrellas se rompió y desembocó en el traspaso de Shaquille O’Neal a los Miami Heat de Pat Riley.

Kobe Bryant y Pau Gasol, los hermanos de los anillos

Pese a que la “Mamba negra” se mantuvo en la franquicia, esta sufrió una nueva bajada a los infiernos de la liga. En febrero de 2008 llegó un jugador interior de nuevo para dar más potencia al roster. El español Pau Gasol se unía al equipo tras varias temporadas en los Memphis Grizzlies llegando a ser en una ocasión All Star. Fue tal su repercusión en el equipo que se acabó la temporada en la primera posición del Oeste, y disputando las Finales ante los Boston Celtics.

De nuevo, la conexión entre una estrella exterior y un gran jugador en el interior otorgó títulos. Ya que tras esa dura derrota ante los verdes se consiguieron los últimos dos anillos de la franquicia.

La historia de los Lakers es una cinta que no para de girar y repetirse una y otra vez. Tras varios años en la fosa este verano ha llegado el halo de luz que puede dirigir a la franquicia de púrpura y oro hacía el camino correcto.

La llegada de Anthony Davis unida a Lebron James crea una nueva pareja que es fiel al guion histórico. Son muchos los que aseguran que la historia se repite y en el caso de Los Angeles Lakers es un hecho demostrado. Sólo el tiempo dirá si la dirección del equipo consigue escribir de nuevo la misma historia con un mismo final: el anillo.