La CBA China sigue reclutando jugadores estadounidense para intentar elevar el nivel medio de la competición, pero el coronavirus sigue sin menguar del todo y amenaza con impedir que se retome la actividad. Hace semanas los organizadores pecaron de optimismo e hicieron una llamada a todos los jugadores extranjeros para que regresaran lo antes posible ya que pretendían comenzar a inicios de abril. Sin embargo, la importación de casos hace inviable poder entrenar y pensar en volver a la liga antes de mayo. Antonio Blakeney ya había fichado por los Dragones de Jiangsu, pero tras sufrir una grave lesión hace meses, retornó a Estados Unidos.
"Me he tirado quince días jugando a la play, haciendo algo de ejercicio, hablando con mi familia y aburriéndome en un hotel", señalaba el propio jugador en un reportaje de TheUndefeated. A sus 23 años, Blakeney se ve totalmente desamparado en un país desconocido y sin saber si podrá jugar en la CBA o la temporada se suspenderá. Esto es lo que le impulsa a replantearse las cosas y buscar acomodo en la NBA, al menos, para abandonar China sin poder estar en una disciplina deportiva. "Ni siquiera he podido salir del hotel para comprar comida, me la traen diariamente. Tampoco me han dicho de manera clara si se podrá jugar o no, así que no sé qué puedo hacer", aseveraba con cierta desesperación.
Cuestionado por sus aspiraciones al mudarse a la CBA China, el que fuera jugador de los Bulls hace una interesante reflexión. "Me gustaba jugar aquí porque me centraba totalmente en el baloncesto y creo que podría mejorar mucho en esta liga. Me sentiría muy mal si he pasado por esto y luego no se reanuda la competición, pero esas cosas escapan a mi control. Tengo miedo de lo que pueda hacer el virus en Estados Unidos", reconoce un hombre que tiene puestas muchas esperanzas en sí mismo. "Creo en mis posibilidades, pero si se cancelara la competición sería un golpe muy duro", destacó.