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Darko Milicic, el mayor pufo de la historia del NBA Draft reconvertido a agricultor
El pívot serbio, elegido en segunda posición del Draft 2003, ha encontrado la felicidad cultivando frutales después de episodios rocambolescos y fracasos deportivos.
Existen pocas historias tan paradigmáticas de juguetes rotos y talentos desaprovechados como la de Darko Milicic en la NBA. Este pívot serbio de 2,13m de estatura y habilidad innata para jugar en la pintura, echó por tierra todo su potencial debido a una mezcla explosiva de inmadurez, rebeldía, falta de conocimientos y ausencia de amor por el baloncesto. Criado en la Serbia de la Guerra de los Balcanes, su padre vio en el baloncesto una oportunidad para otorgar un futuro a su hijo y una vía de escape a la dramática situación que se vivía en su país. El propio Darko reconoció que empezó a jugar obligado por su progenitor cuando vio que era alto y que debía aprovechar esas condiciones naturales para escapar del hambre y la barbarie de su país.
Parecía nacido para jugar a este deporte. Bailarín en la pintura, con buena mano y una potencia envidiable, a Milicic le bastaron dos temporadas en el equipo serbio KK Vrsac para asombrar al mundo y entrar en la órbita de ojeadores internacionales. Serbia siempre ha sido una fuente inagotable de talento y las expectativas en torno a este pívot clásico eran tan altas que le llevaron al número 2 del NBA Draft 2003, siendo escogido por delante de nombres como Carmelo Anthony, Chris Bosh o Dwyane Wade, y viéndose solo superado por Lebron James. No hace falta decir nada acerca de la progresión de sus compañeros y la suya, plagada de indisciplinas, falta de interés y rebeldía.
Campeón con Detroit Pistons en 2004 desempeñando un rol claramente secundario y por encima de las expectativas, Milicic no conocía nada de la NBA y entraba en cólera cada vez que algo no le salía bien. Su mujer llegó a decir que tenía la casa repleta de agujeros por puñetazos y martillazos en las paredes. Su ego estaba por las nubes después de ser tratado como un hijo pródigo en su país natal y no entendía que fuera relegado al banquillo en la NBA y superado por sus rivales. Facturó la friolera de 52 millones de dólares en las diez temporadas que estuvo en la liga, convirtiéndose en el campéon de la NBA más joven de la historia y pisando franquicias como Orlando Magic, Memphis Grizzlies, New York Knicks, Minnesota Timberwolves y Boston Celtics. En todas ellas fracasó deportivamente y personalmente.
Una nueva vida lejos del baloncesto
"Me metía en peleas, llegaba borracho a los entrenamientos, no hacía vida con mis compañeros, infringía normas de tráfico y hacía de todo", declaró Milicic en más de una ocasión cuando pasaron los años. Temperamental hasta un punto peligroso, decidió dejar el baloncesto para dedicarse al kickboxing, una disciplina en la que poder descargar esa rabia acumulada que le carcomía por dentro. Pasados los años parece haber encontrado su lugar en unos terrenos agrícolas en su país natal, donde cultiva cerezas y manzanas con técnicas innovadoras aprendidas en sus viajes a Italia. Al final, todo el mundo encuentra su lugar y es evidente que el de Darko Milicic no era la NBA a pesar de su ingente talento.