Draymond Green lleva dos temporadas jugando a un nivel mucho más bajo de lo que exhibió entre 2015 y 2018, cuando fue All Star y uno de los jugadores más decisivos de la liga. Ahora, tras la recuperación de Stephen Curry y la lesión de Klay Thompson, no tiene más excusas: debe volver a ser un jugador trascendente en los Golden State Warriors.
El año pasado promedió 8 puntos por duelo y un 39 por ciento en tiros de campo. Numeros lamentables para un juagdor con un salario que supera con creces los 20 millones de dólares. Para que los Warriors vuelvan a ser competitivos en el Oeste (nos cuesta mucho verlos a la altura de Lakers o Clippers, pero sí para luchar por acabar entre los 4 primeros de la Conferencia, Draymond debe volver a su mejor nivel.
Rodeado de Curry y jugadores de la calidad de Bradley Wiggins o Kelly Oubre, deberá además formar una dupla potente junto al número 2 del draft James Wiseman. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, pero para Green se han acabado las excusas. Debe volver a demostrar su calidad, su potencial.
Estadísticas
La mejor temporada de Green en la liga fue la 2015/16, la del 73-9 en temporada regular para los Warriors, en la que promedió 14 puntos, 9.5 puntos y 7.4 asistencias por duelo. Al verano siguiente, tras la llegada de Kevin Durant, sus números bajaron hasta 10-8-7. La última campaña de Durant en los Warriors su participación fue deprimente: 7.4 puntos por duelo. El año pasado, pese a ser el único jugador sano de los campeones, se quedó en 8 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias. Mucho que mejorar para ayudar...