Un 30 de diciembre más, LeBron James está de cumpleaños. Por un lado, una excelente noticia porque podemos seguir disfrutando de uno de los mejores jugadores de la historia de la NBA y el más influyente de nuestro siglo. Por otro lado, un número más en su pasaporte que le acerca a una inevitable retirada que detendrá el tiempo de todos los aficionados al baloncesto.
El día de tu cumpleaños suele ser un día feliz, un día de celebración, y probablemente así lo sea en el caso particular de LeBron James. Pero no al completo. Y es que este uno de los cumpleaños navideños más tristes de su carrera profesional por el pésimo momento de forma que viven Los Ángeles Lakers.
Inducidos en una terrible racha de resultados negativos y de malas sensaciones, con muchas dudas en torno a la confección de su plantilla, estudiando la posible salida de una serie de piezas como Russell Westbrook o DeAndre Jordan y, sobre todo, siendo conscientes de que están lejísimos de los verdaderos candidatos al anillo.
Un futuro incierto
La realidad es que ni siquiera LeBron James tiene garantizado su futuro. El alero de los Lakers tiene contrato hasta 2023 con los californianos y será agente libre ese verano, pero si la franquicia angelina continúa tomando una serie de decisiones tan malas, la marcha del Rey del Staples Center podría producirse con antelación de cara a este verano.
Con la posibilidad de jugar con su hijo una temporada en el horizonte justo en el curso en el que Bronny James saltará a la Universidad, el futuro del excelente jugador está más en el aire que nunca en su trigesimoséptimo cumpleaños. ¿Dónde veremos a LeBron cuando abandone su actual etapa?