Renunciar a un jugador clave como Marcus Smart entraña grandes riesgos para Boston Celtics, cuya apueta por un inestable Kristaps Porzingis ha suscitado tanta ilusión como dudas entre los aficionados.
Llegó el momento de la verdad, la toma de decisiones difíciles con el fin de no dejar pasar una oportunidad única. En la gerencia de Boston Celtics tienen claro que la dupla Tatum-Brown merece un anillo y van a darlo todo por rodearles de la mejor forma posible. Brogdon y White seguirán siendo claves en el perímetro, pero cargarse a Smart por reforzar el juego interior ha sido arriesgado.
Al Horford, gran perjudicado de la llegada de Porzings
Kristaps Porzingis lleva toda su carrera sin alcanzar las enormes expectativas que sugiere un potencial ilimitado. Problemas de lesiones, disciplina en el vestuario y falta de esfuerzo para pisar la zona han lastrado una carrera que podría verse relanzada en un ambiente tan competitivo como el de Massachussets. Horford y Williams no eran suficientes en la pintura, por lo que será interesante ver cómo Mazzulla inculca al letón la importancia de que ataque la pintura.
A priori, la idea de unir en el quinteto titular a White, Tatum, Brown, Porzingis y Williams es magistral, al contar con un pívot brillante en lo ofensicvo y otro intimidador atrás, pero no es sencillo jugar en la NBA actual con dos jugadores grandes, por lo que no sería extraño ver a Kristaps ejerciendo la labor de 5. Sea com sea, tiene a sus 27 años una oportunidad única para reengancharse a la élite y alcanzar una gloria a la que parecía predestinado hace años.