Dos derrotas duras que generan un poso de desconfianza muy inquietante. Cleveland Cavaliers tenía altas expectativas en aprovechar la inexperiencia de Detroit Pistons para dar un zarpazo de autoridad desde el arranque de su serie de semifinales de playoffs NBA 2026, pero se ha topado con serios problemas estructurales que limitan su nivel.
Colapso total en el ataque, falta de jerarquía por parte de sus estrellas y una incapacidad para imponer su autoridad en la pintura. Esos son los grandes problemas de unos Cleveland Cavaliers que echan mucho de menos a James Harden. Si por algo se produjo su fichaje, fue para que marcara diferencias en este tipo de encuentros, pero el veterano base está asumiendo muy poco protagonismo y ni siquiera repartiendo el juego como se preveía.
Donovan Mitchell no muestra la regularidad esperable en una gran estrella, Allen y Mobley han dejado de conectar en la pintura y la segunda unidad no aporta decisiones del todo consistentes. Necesitan encontrar la manera de frenar el caudal ofensivo que genera Cunningham, cuya conexión con Duren está matando a los de Ohio. La eliminatoria se va ahora a casa de Cleveland Cavaliers y cualquier despiste podría ser ya fatal. Necesitan cambiar cosas en su juego.