Muchas han sido las voces críticas en torno al rendimiento de Damian Lillard esta temporada con Milwaukee Bucks, apuntando muchas de ellas a que el jugador no volverá a ser el mismo y a que no puede adaptarse al rol de segunda espada. La decepcionante campaña del equipo y del propio Lillard no invitan al optimismo, pero éste reclama un voto de confianza.
Juró fidelidad eterna a los Blazers, asombró a la liga durante lustros y demoró demasiado salir a un campeón aspirante. Quizá por todo ello, se ha juzgado de manera sumarísima el primer bajón real de rendimiento en la carrera de Damian Lillard. Había grandes expectativas en torno a la dupla que pudiera formar con Giannis Antetokounmpo en Milwaukee Bucks, pero las sensaciones y los resultados estuvieron muy lejos de lo esperado. A sus 34 años, algunos inciden en que su declive puede haber comenzado, pero él lo niega.
"No soy un jugador que esté perdiendo fuelle ni se encuentre en el declive de su carrera. Llevo una vida sana, me cuido mucho y estoy convencido de que puedo hacer lo mismo que he estado haciendo toda mi carrera", afirmó un hombre cuyo encaje táctico con Antetokounmpo no parece sencillo. Debe mejorar ostensiblemente su nivel de juego si quiere optar al anillo con unos Milwaukee Bucks que parecen, en estos momentos, sin rumbo.