Eludir situaciones límite endurece y puede reforzar a cualquier deportista. Eso es lo que espera Lonzo Ball que ocurra en su caso, acogiéndose a una milagrosa recuperación y al ejemplo de otros jugadores que volvieron a ser importantes a pesar de que sus maltrechas rodillas redujeran su impacto físico en el juego. El de Chicago Bulls puede reaparecer esta temporada y va preparando el terreno.
Aterrizó en la competición con un halo mediático como hacía tiempo no se veía y bajo la escéptica mirada de todos aquellos que estaban hartos de su padre y el hype que había creado. Ser seleccionado por los Lakers no ayudó a que pudiera ir desarrollando con paciencia y solo encontró algo de sosiego al irse a los Pelicans. Allí, Lonzo Ball empezó a dar claras muestras de su gran potencial, pero las lesiones empezaron a aparecer y en Chicago Bulls, justo cuando estaba en su mejor momento, sufrió una de las peores lesiones posibles de rodilla en un deportista.
Muchos especulaban con que no volvería a jugar a alto nivel, estando más de un año alejado de las pistas. Sin embargo, su pasión por este deporte y entrega diaria hacen que esté muy cerca de retornar a la actividad competitiva. "Siento que el mes previo a mi lesión era el mejor base de la NBA", asevera ahora que vuelve a verse con posibilidades de competir en la élite. Puede fijarse en el ejemplo de Livingston, un hombre que supo reciclarse y ser determinante después de una grave lesión de rodilla. Aún hay esperanza para Lonzo Ball.