Deben mejorar su plantilla si quieren impulsar definitivamente un proyecto de reconstrucción a marchas forzadas y desde la gerencia de Chicago Bulls trabajan a destajo para conseguirlo. Se han marcado como objetivo reclutar a un jugador con potencial de súper estrella y que parece estar buscando un cambio de aires, como es Brandon Ingram.
Si algo no funciona a pesar de que tiene todo para hacerlo, es preciso buscar soluciones y cambios drásticos. Esta situación es perfectamente aplicable tanto a Brandon Ingram, cuya progresión como jugador NBA se ha estancado, como a Chicago Bulls, una franquicia histórica que lleva tiempo lejos de tener aspiraciones reales de gloria. Una vez incorporado Giddey y sentadas las bases de un proyecto de futuro, son conscientes de que necesitan jugadores de mucho nivel y el alero de los Pelicans es el elegido.
Encajaría perfectamente en la idiosincrasia del equipo, aportando argumentos defensivos y cubriendo las espaldas de Chicago Bulls en caso de que, finalmente, Lavine abandone el equipo. Además, New Orleans Pelicans está dispuesta a traspasar a un jugador que no ha cumplido las expectativas puestas en él y cuyo encaje con Zion está lejos de ser el ideal. Brandon Ingram puede estar ante una gran oportunidad de reengancharse a la élite.