Llegar a la NBA implica muchos sacrificios en la infancia y juventud, percibiendo como un círculo cerrado alcanzar la élite. En ese momento en el que todos aprovechan para ganar dinero y seguir creciendo, AJ Griffin ha decidido renunciar a todos sus privilegios como jugador NBA para poder dedicar su vida a Dios.
Se desconocía por completo por qué un jugador de enorme potencial y que llevaba dos años en la NBA tras elegido en el puesto 16 del Draft, decidía dejar el baloncesto profesional con tan solo 21 años. Muchos especulaban con posibles problemas familiares, asuntos de salud mental graves, pero nada más lejos de la realidad. AJ Griffin ha dado luz, nunca mejor dicho, a todo lo que rodea su sorprendente retirada prematura, diciendo que hace cuatro años se topó con Dios, al que desea dedicar su vida plenamente.
Considera que esto es absolutamente incompatible con la práctica del baloncesto, anunciando todo en un emotivo vídeo de 7 minutos de duración. Lo que está claro es que la NBA ha podido perder a un gran talento, pero lo mejor es que AJ Griffin está totalmente convencido de su decisión y se siente feliz y en paz consigo mismo.
"Dejo el baloncesto para seguir a Jesús. Esto me permite dedicarme a la Iglesia a tiempo completo y servirle con todo mi corazón. Puede que a mucha gente le parezca mal o no lo entienda, pero quiero que todos sepáis que estoy muy emocionado. Todo esto comenzó en 2020 cuando Cristo entró en mi vida. El baloncesto era mi pasión, mi razón de vivir, pero cuando encontré a Dios realmente me mostró que todos estamos hechos para glorificar a Dios, que todos tenemos una misión que Dios nos ha confiado. Realmente lo acepté, él me encontró y sé que muchas veces decimos que encontramos a Dios pero no, es él quien nos encuentra a nosotros", declaró.