El poder de la experiencia solo podrá calibrarse cuando llegue la postemporada, pero lo que parece evidente es que Boston Celtics tiene una gran confianza en sus posibilidades y está caminando al ralentí por el curso regular, consciente de que cuando llegue el momento cumbre cuentan con ventajas competitivas que otros no poseen.
No hay urgencias ni agobios, se conocen perfectamente y, por muy fuerte que esté la competencia, saben que haber ganado juntos un anillo les confiere unos intangibles vitales para afrontar los playoffs. Afincados con margen en la segunda plaza, sin necesidad de exprimirse en lo que resta de año, pudiendo dar descansos a sus figuras y confiando en llegar libres de lesiones, Boston Celtics aprieta el acelerador cuando lo necesita. Si bien es cierto que caer en casa ante los Cavs dolió, las ausencias de dos titulares pueden explicar ese traspiés que ha sido corregido ante Denver Nuggets con maestría.
Si algo está confirmando esta campaña es que Jayson Tatum es un jugador tremendamente infravalorado y que su pareja con Jaylen Brown sigue ganando enteros. A expensas de ver lo que puede hacer Porzingis cuando encuentre continuidad, tener a White y Holiday en el perímetro es garantía de éxito. Boston Celtics puede ser un león dormido esperando a desplegar sus fauces sobre las presas en el último momento, cuando realmente se decide todo.