Los Oklahoma City Thunder arrancaron con autoridad las semifinales de la Conferencia Oeste tras imponerse por 108-90 a Los Angeles Lakers en el primer partido de la serie. Un triunfo contundente que llegó, además, en una noche poco habitual para su gran referente, Shai Gilgeous-Alexander.
El base canadiense, vigente MVP y principal candidato a repetir el galardón, firmó su actuación más discreta de la temporada. Terminó con 18 puntos (8 de 15 en tiros de campo), su anotación más baja del curso, y acumuló siete pérdidas, la cifra más alta en un partido este año. Aun así, su racha histórica de 140 encuentros consecutivos en temporada regular anotando al menos 20 puntos sigue intacta.
Lejos de depender exclusivamente de su estrella, los Thunder mostró su profundidad. Chet Holmgren lideró el ataque con 24 puntos, 12 rebotes y tres tapones, siendo decisivo en ambos lados de la pista. Oklahoma City también marcó diferencias desde la defensa, dejando a los Lakers en apenas 37 puntos durante toda la segunda mitad.
En el conjunto angelino, LeBron James fue el máximo anotador del partido con 27 puntos (12 de 17 en tiros), aunque restó importancia al duelo individual: señaló que la serie no gira en torno a Gilgeous-Alexander contra los Lakers, sino a un enfrentamiento colectivo en el que su equipo ya está 0-1 abajo.
El técnico del Thunder, Mark Daigneault, reconoció que el equipo no estuvo especialmente fluido, pero valoró el resultado: ganar en playoffs sin necesidad de un partido perfecto también forma parte del proceso competitivo. Tanto el entrenador como Gilgeous-Alexander apuntaron al parón de ocho días tras la primera ronda como posible causa de la falta de ritmo ofensivo.
Los Thunder, muy superiores
Pese a esa irregularidad, Oklahoma City firmó buenos porcentajes de tiro (49,4% en campo y 43,3% en triples), aunque cometió 16 pérdidas, por encima de su media de la temporada regular. El propio Gilgeous-Alexander admitió que estuvo impreciso con el balón y lo atribuyó a esa falta de continuidad.
Holmgren, por su parte, salió en defensa de su compañero, señalando que varias de esas pérdidas no reflejan errores reales del base, sino desajustes colectivos en los que el equipo no ocupó correctamente los espacios.