Durante seis partidos intensos, los Detroit Pistons se ganaron el respeto y la ilusión de sus aficionados. Incluso en el frenético sexto partido, con dos remontadas de dobles dígitos, lograron mantener viva la esperanza dentro de un abarrotado Little Caesars Arena. Pero con el marcador empatado a 113 y 20 segundos por jugarse, apareció Jalen Brunson.
El base All-NBA de los New York Knicks, elegido Jugador Más Clutch del Año, ejecutó una jugada que ya forma parte de la historia reciente de la franquicia: se deshizo de la férrea marca de Ausar Thompson con un step-back y clavó un triple de más de siete metros con 5,1 segundos por jugarse. El lanzamiento sentenció el duelo (116-113) y también la serie (4-2), clasificando a Nueva York a las semifinales de conferencia del Este.
Para los Knicks, ya no sorprende lo que hace Brunson en momentos decisivos. Lideró la NBA esta temporada con 52 canastas en situaciones clutch. “No importa si está fallando o encendido, no se nota. Solo pensaba: si consigue separación, es el final", comentó su compañero Mikal Bridges, que aportó 25 puntos en el partido.
El técnico Tom Thibodeau elogió la resiliencia de su base: “Lo que le hace especial es cómo responde tras fallar. Nunca duda en lanzar el siguiente. Tiene confianza total, aunque reciba constante presión.”
Y es que mucho estaba en juego. Nueva York sabía que permitir un séptimo partido, pese a su experiencia y condición de favorito, habría generado ruido dentro de la organización. Los Knicks ya habían dejado escapar ventajas significativas en partidos anteriores, y en este sexto encuentro, vieron cómo Detroit les superaba por 16 puntos en el segundo cuarto y lograba un parcial de 20-2 en el último.
Brunson no solo evitó ese escenario; firmó 40 puntos y registró su quinto partido consecutivo en la serie con al menos 30. Al repasar la jugada final, confesó haberse sorprendido con el espacio que logró crear ante Thompson, un defensor que lo exigió durante toda la serie.
Thompson, de solo 22 años, prefirió no revisar la acción todavía. “Probablemente no la vea en un tiempo. Tengo que ir al gimnasio, fortalecerme. No aguanté bien el contacto”, admitió.
A pesar de la desilusión, los Pistons se van con la cabeza alta. Pasaron de 14 victorias la temporada pasada a más del triple este año y se mostraron como un rival valiente y competitivo.
Pero ahora, el reto para los Knicks sube de nivel. Enfrentarán en la próxima ronda a los Boston Celtics, campeones defensores y verdugos de Nueva York en los enfrentamientos de temporada regular. “No les quito mérito a los Pistons, pero no tenían la experiencia de Boston. Será muy diferente", advirtió Brunson.
Aun así, los Knicks tienen un as bajo la manga. "Está en su mejor nivel cuando más lo necesitamos", sentenció Thibodeau. "Y por eso es tan especial."