Mercado NBA: Las grandes estrellas ganan más pasta (no hay más que ver la ampliación de Devin Booker por 150 kilos y dos años). Los rookies ganan más pasta. Las segundas estrellas de franquicias ganadoras ganan más pasta. Los contratos mínimos son más altos. Pero hay unos jugadores que lo tienen muy mal con las nuevas normas económicas de la NBA: los agentes libres restringidos.
Sobre todo los de equipos que no están compitiendo por el anillo y no quieren entrar en impuestos de lujo que con el nuevo convenio y con los Apron se han vuelto imposibles. Así, jugadores como Jonathan Kuminga o George Giddey, que hace 2-3 años hubieran conseguido contratos de 30 kilos sin problemas, a día de hoy lo tienen casi imposible, lo mismo le pasa a Cam Thomas por mucho que intente desprestigiar a Zach Lowe por decir que era imposible que los Brooklyn Nets le dieran esa pasta.
Desde el punto de vista financiero, el caso de Thomas en la agencia libre es similar al de Jonathan Kuminga. El jugador estaría buscando un contrato en el rango de los 30 millones de dólares por temporada, mientras que los Nets consideran una cifra más cercana a los 20 millones anuales. Actualmente, Brooklyn cuenta con unos 17 millones de espacio salarial, pero podría alcanzar los 25 millones si decide prescindir de algunos jugadores con contratos no garantizados.
Thomas puede no estar de acuerdo con esa valoración, e incluso podría intentar cambiarla, pero lo expresado por Lowe refleja lo que muchos ejecutivos creen: en un entorno financiero limitado por los nuevos niveles impositivos de la NBA, será difícil que consiga el tipo de acuerdo que desea, al menos desde el mercado externo.
Se trata, además, de otro caso en el que, más allá del acuerdo al que lleguen, Brooklyn querrá asegurarse de que el contrato sea lo suficientemente manejable como para poder traspasarlo en el futuro si es necesario. Por ahora, no se espera una resolución inmediata