Agencia Libre: Agosto suele ser un mes sin presión en la NBA en lo que respecta a los agentes libres restringidos. Ni los equipos ni los jugadores sienten la necesidad de apresurar negociaciones, ya que hasta finales de septiembre, con el inicio de los campos de entrenamiento, no aparece la urgencia de cerrar acuerdos. La fecha límite para firmar extensiones es el 1 de octubre, por lo que, de momento, varios casos siguen abiertos, entre ellos los de Jonathan Kuminga y los Golden State Warriors y Josh Giddey y los Chicago Bulls. Los rumores NBA no paran.
Jonathan Kuminga y los Warriors
En el caso de Kuminga, se han retomado las conversaciones con Golden State Warriors, según informó Anthony Slater en ESPN. La propuesta de los de San Francisco sigue siendo de dos años y 45 millones de dólares, con opción de equipo en la segunda temporada, a cambio de que el jugador renuncie a la cláusula de no traspaso que acompaña ese contrato.
El alero no está dispuesto a perder esa única herramienta de control sobre su futuro y mantiene la posibilidad de aceptar la oferta cualificada de 7,8 millones, lo que lo convertiría en agente libre sin restricciones el próximo verano. Desde su entorno se transmite que no quiere ser usado como moneda de cambio en mitad de la campaña y solo consideraría firmar si el contrato muestra un mayor compromiso, ya sea con un tercer año, una opción de jugador o mayores garantías en la segunda temporada.
De todos los agentes restringidos que siguen sin acuerdo, Kuminga es el que más opciones tiene de apostar por la oferta cualificada y esperar una salida de Golden State, tras años de frustración con su rol en el equipo.

Josh Giddey y los Bulls
La situación de Giddey en Chicago es distinta, pero también compleja. Los Bulls mantienen sobre la mesa una oferta de alrededor de 20 millones anuales, según el periodista K.C. Johnson, cifra que correspondería a un contrato de cuatro temporadas y 80 millones, de acuerdo con Jake Fischer. Sin embargo, el australiano aspira a acercarse a los 30 millones por año, en la línea de jugadores como Derrick White, Tyler Herro o Jalen Suggs.
Sus argumentos se apoyan en el tramo final de la pasada temporada, cuando tras el All-Star promedió 21,2 puntos, 10,7 rebotes y 9,3 asistencias con un balance positivo para los Chicago Bulls. Aun así, sus carencias defensivas, sus problemas con el tiro exterior y la falta de eficacia en la definición cerca del aro hacen que en la liga se dude de su impacto en partidos de playoffs, donde ya quedó señalado en Oklahoma City. Hasta que no cambie esa percepción, resultará complicado que consiga la cifra que pretende.