La última temporada de la NBA fue una de las más sorprendentes de los últimos años. Todo lo que sucedió en playoffs, salvo precisamente el campeonato de Oklahoma City Thunder, fue impactante. Lo más destacado, la actuación de Indiana Pacers, que liderados por Tyrese Haliburton se metieron en las Finales. Precisamente por ello, el propio Hali no cree que la competición esté amañada.
En los últimos meses se ha hablado mucho de que la NBA está guionizada. Así se explicaría el surrealista traspaso de Luka Doncic a Los Angeles Lakers desde Dallas Mavericks. Se dice que Adam Silver convenció a los Mavs para enviar a su estrella a una franquicia angelina que es la más mediática de la liga. Los problemas de audiencias se solucionarían con los Lakers de nuevo compitiendo por el anillo.
Para más inri, tras aquel traspaso, Dallas Mavericks consiguió el pick 1 del NBA Draft 2025 cuando no tenía ni un 2% de posibilidades. Gracias a ello eligieron a Cooper Flagg, uno de los rookies más esperados del siglo. Y, para redondear, los Spurs de Wembanyama se hicieron con el pick 2, y Philadelphia 76ers con el tercero. Dos equipos que en próximos años van a competir por todo.
El propio Tyrese Haliburton decidió responder con humor y realismo a esas especulaciones en su aparición en el podcast de Logan Paul, "Impaulsive".
"Juego para los Indiana Pacers. Si la NBA realmente manipulara resultados, los dos últimos equipos a los que beneficiarían serían Indiana y Oklahoma City. Desde la perspectiva de la liga y del mercado, somos demasiado pequeños. Además, viajar a esos lugares es complicado, no son destinos fáciles. Si la NBA quisiera manipular algo, lo haría para que los Knicks tuvieran éxito”, dijo la estrella de Indiana.

La gesta de Indiana en 2025
Las palabras de Haliburton tienen un trasfondo evidente. Contra todo pronóstico, los Pacers firmaron unos playoffs históricos:
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Eliminaron en primera ronda a los Milwaukee Bucks.
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Dejaron en el camino a los Cleveland Cavaliers en semifinales.
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Y finalmente, sorprendieron al mundo entero al imponerse a los New York Knicks, un equipo con mucho más escaparate mediático y con la narrativa perfecta para llegar a las Finales.
Indiana se plantó así en la lucha por el título contra los Oklahoma City Thunder, que venían de un año de ensueño liderados por Shai Gilgeous-Alexander.
La historia pudo haber sido aún más épica. Los Pacers llevaron a los Thunder hasta un séptimo partido decisivo, en una final que se convirtió en una de las más emocionantes de la última década. Sin embargo, en el primer cuarto del encuentro, Haliburton sufrió una rotura del tendón de Aquiles, un golpe devastador tanto para él como para la franquicia.
Sin su líder en la pista, Indiana no pudo resistir el empuje final de OKC, que acabó levantando el trofeo Larry O’Brien. Para los Pacers quedó la amarga sensación de haber estado a un paso de hacer historia, truncada por la lesión de su estrella.