Los Golden State Warriors han vuelto a la carga con una nueva propuesta contractual para Jonathan Kuminga, intentando poner fin a un estancamiento que no solo condiciona el futuro del alero, sino también las decisiones pendientes en la agencia libre del equipo. Según reportaron Anthony Slater y Shams Charania en ESPN, la última oferta asciende a tres años y 75,2 millones de dólares, con opción de equipo en la tercera temporada.
El acuerdo garantiza 48,3 millones en los dos primeros años, una cifra cercana al salario anual que recibió Josh Giddey en su reciente firma con los Chicago Bulls. La diferencia clave es que, mientras Giddey aseguró cuatro años garantizados, Kuminga se encuentra con una estructura que lo mantiene más como un activo de traspaso que como pieza indiscutible del futuro de la franquicia. El contraste no ha pasado inadvertido para el jugador ni para su agente, Aaron Turner.
Golden State ya había presentado meses atrás una propuesta de dos años y 45 millones, también con opción de equipo y la exigencia de renunciar a su cláusula de no traspaso. Incluso en el nuevo acuerdo, la presencia de esa cláusula de salida a favor de la franquicia se mantiene como uno de los grandes escollos. Según las fuentes, la única oferta sin opción de equipo se limitaba a tres años y 54 millones, reduciendo el salario anual a 18 millones, muy por debajo de lo que pretende Kuminga.
El entorno del jugador ha pedido una opción de jugador que le otorgue control sobre su futuro, aceptando un rango salarial en torno a los 20 millones como compensación. Sin embargo, si se mantiene la opción de equipo, entienden que el salario debería elevarse hasta los 30 millones anuales. Para los Warriors, aceptar una opción de jugador es un “punto muerto”, algo que la directiva ni siquiera contempla.
La propuesta de Kuminga y su entorno
Ante el bloqueo, Kuminga y su agente han puesto sobre la mesa una alternativa: una versión mejorada de la qualifying offer, todavía vigente, que elevaría la cifra del acuerdo de un solo año y le permitiría convertirse en agente libre sin restricciones en 2026. Esta fórmula daría a Golden State margen para negociar un traspaso durante la temporada y evitaría comprometerse a largo plazo. Sin embargo, el gerente general Mike Dunleavy Jr. ya ha rechazado esta salida, con la directiva liderada por Joe Lacob temerosa de perder al jugador el próximo verano sin recibir nada a cambio.
El papel de Lacob es especialmente relevante. Fue él quien en 2021 impulsó la elección de Kuminga por delante de Franz Wagner y quien bloqueó hace dos años un traspaso con Chicago que habría enviado al alero a cambio de Alex Caruso. Su apoyo ha sido constante, aunque nunca llegó al punto de intervenir en las decisiones de Steve Kerr, incluso cuando Kuminga desapareció de la rotación en tramos clave de la temporada pasada.

Kerr, de hecho, ha asegurado que Kuminga tendría un rol amplio en la próxima campaña si renueva, aunque las declaraciones que hizo en los pasados playoffs, donde señaló que no encajaba de manera natural con Stephen Curry, Draymond Green y Jimmy Butler, pesan todavía en el entorno del jugador.
Mientras tanto, Golden State ya rechazó las opciones de un sign-and-trade. Los Suns llegaron a ofrecerle un contrato de entre 80 y 88 millones por cuatro temporadas y los Kings uno de entre 63 y 66 millones por tres años, ambos con opción de jugador y rol titular asegurado. El problema no fue la parte salarial, sino la contraprestación: Phoenix solo ofrecía a Royce O’Neale y segundas rondas, y Sacramento a Malik Monk más una primera protegida.
Con el inicio del training camp a apenas dos semanas, la resolución del caso Kuminga es ya una urgencia. O Lacob interviene concediendo el salario y la estructura que el jugador reclama, o desbloquea una salida vía traspaso que ponga fin a la tensión. Lo que está claro es que los Warriors no podrán avanzar en el resto de su planificación hasta cerrar este capítulo.