Breadcrumb
El reto que tienen por delante los Indiana Pacers con la ausencia de Tyrese Haliburton
El equipo vivió una temporada extraordinaria llegando a las Finales de la NBA y perdiendo en 7 partidos contra los Oklahoma City Thunder, pero ahora tendrá que jugar sin su superestrella
Los Indiana Pacers no son el primer equipo que se asoma a un camino complicado justo después de alcanzar las Finales de la NBA. En 2011, los Dallas Mavericks derrotaron al poderoso Miami Heat para, meses después, ver cómo el entonces propietario Mark Cuban desmantelaba aquella plantilla campeona. Catorce años más tarde, Dallas repitió el patrón: tras llegar a las Finales de 2024 con Luka Doncic y Kyrie Irving, decidió traspasar a su jugador franquicia.
La ironía es evidente: Rick Carlisle, actual entrenador de los Pacers, fue también el técnico de aquellos Mavericks de 2011. Sin embargo, esta vez su equipo ha tenido mejor suerte. Indiana no ha perdido el núcleo completo de su plantel finalista, aunque el panorama sigue siendo exigente y las preguntas abundan de cara a la temporada 2025-26.
Al término de su sorprendente recorrido hacia las Finales, los Pacers sabían que debían encontrar una forma de cubrir la ausencia de Tyrese Haliburton, lesionado en plena serie por el título. Lo que no esperaban era tener que reemplazar también a Myles Turner, uno de los pilares del proyecto.
Aunque el equipo era consciente de que Turner exploraría la agencia libre, Carlisle declaró el 24 de junio en la emisora 107.5 The Fan que su renovación era la “prioridad número uno” de la franquicia. Sin embargo, el pívot no percibió ese compromiso. Apenas comenzado julio, firmó con los Milwaukee Bucks, dejando a Indiana sin su ancla defensiva ni su amenaza desde el perímetro.
Si la directiva hubiese anticipado ese desenlace, quizá habría utilizado su elección 23 del Draft de 2025 de otra manera. En lugar de traspasar la selección a New Orleans, podrían haber apostado por un joven interior. Hoy, el único refuerzo para la rotación de pívots es Jay Huff, un jugador de 27 años con 95 partidos de experiencia en la liga.
Huff ofrece un perfil interesante: promedió 6.9 puntos, 2 rebotes y 0.9 tapones en apenas 11.7 minutos por encuentro, con un 40.5% en triples la pasada temporada. En los 37 partidos donde jugó más de diez minutos, sus números subieron a 10.8 puntos y 44% desde el perímetro. Su capacidad para abrir la cancha y proteger el aro lo asemeja más a Turner que a los otros interiores del equipo, Isaiah Jackson, James Wiseman o Tony Bradley.
Con Bennedict Mathurin y Andrew Nembhard proyectados como titulares en el backcourt, contar con un pívot que mantenga el spacing puede ser esencial. No obstante, Jackson conoce mejor el sistema de Carlisle, y no se descarta que Indiana busque un traspaso por un pívot de nivel titular, como Jarrett Allen, de Cleveland.
¿Puede Bennedict Mathurin jugar a nivel All-Star?
Carlisle ya ha confirmado que Mathurin será titular esta temporada. No es un rol completamente nuevo: el escolta ha iniciado 85 partidos en su corta carrera. Pero con Haliburton fuera todo el año y Turner en Milwaukee, el canadiense tiene ante sí una oportunidad dorada —y una gran responsabilidad— para convertirse en la segunda referencia ofensiva del equipo.
El peso principal del ataque recaerá en Pascal Siakam, quien promedia 20.6 puntos por partido desde su llegada a Indiana, con un 53% de acierto en tiros de campo y casi 39% en triples. Aun así, su récord personal de anotación fue de 24.2 puntos en 2022-23, lejos de los 34 puntos combinados que aportaban Haliburton y Turner.
Siakam no podrá llenar ese vacío en solitario. El crecimiento de Mathurin será clave. En su temporada de novato ya promedió 16.7 puntos, y cuando supera los 30 minutos en cancha, sus cifras ascienden a 20.7 por partido. La incógnita es si puede mantener esa producción de forma constante ante defensas más centradas en él.
Si tanto Siakam como Mathurin logran alcanzar un nivel de All-Star, promediando alrededor de 25 puntos cada uno, los Pacers podrían sostener su competitividad sin Haliburton. Pero esa es una apuesta tan ambiciosa como incierta.
Más allá de sus estrellas, todos los jugadores de la rotación deberán elevar su nivel si Indiana quiere mantenerse en la élite. Entre ellos, Andrew Nembhard será probablemente el primero en asumir un rol más grande, sobre todo con TJ McConnell fuera de acción al menos un mes por una lesión en el isquiotibial.
El canadiense y Haliburton son bases muy distintos. Nembhard brilla atacando el aro y defendiendo en el perímetro, mientras que Haliburton destaca por su visión y su tiro exterior. En otras palabras, Nembhard no es un organizador puro ni un triplista natural, pero aporta presencia física y agresividad que pueden darle otro matiz al ataque de Carlisle.
Lo que sí ha demostrado es carácter bajo presión. En los pasados playoffs, promedió 13.5 puntos y 5 asistencias, con un notable 47.3% en triples. Si logra trasladar ese nivel a la temporada regular, los Pacers podrían encontrar en él un motor inesperado para sostenerse en la carrera del Este.
Los Pacers emergen de su aventura finalista con más preguntas que certezas. Sin Haliburton, sin Turner y con una plantilla joven que deberá madurar a la fuerza, Indiana encara una temporada de transición que pondrá a prueba su identidad.
Rick Carlisle ya ha vivido algo parecido en su carrera: el éxito efímero, las salidas inesperadas y la reconstrucción silenciosa. Esta vez, sin embargo, la misión es distinta. No se trata solo de reconstruir, sino de mantener la fe en un proyecto que mostró que puede competir con los grandes. El reto será mayúsculo, pero también lo es la oportunidad.