La coexistencia de dos estrellas en un mismo vestuario nunca es sencillo, pero los Jays lograron entenderse después de muchos años de duda y conducir a Boston Celtics al anillo. Ahora que Tatum está fuera, Jaylen Brown ha asumido galones y está cuajando una temporada espectacular, poniendo de manifiesto que quiere que el equipo compita por todo.
Ahorrar pero no demasiado, perder efectivos importantes pero mantener un bloque competitivo, asumir que la temporada es de transición pero competir con orgullo. En esa tierra de nadie se encuentra Boston Celtics y en la franquicia de Massachussets lo están sabiendo gestionar a la perfección. Se sale a morder cada noche, asumiendo que el anillo no es un objetivo plausible, pero que deben mantener el bloque compacto y luchar por cada triunfo, en aras de que Tatum aterrice a un equipo importante cuando se recupere.
Muchos daban por hecho que la ausencia de la estrella del equipo condenaría al ostracismo al equipo, como ha sucedido con los Pacers, pero Jaylen Brown está poniendo de manifiesto que es un jugador sideral. Promedia más puntos que en toda su carrera, se está erigiendo en un gran líder espiritual y el resto de sus compañeros no paran de crecer. Se encuentran en posiciones de postemporada y aspiran a seguir ascendiendo puestos en una Conferencia Este en la que no es descartable que den alguna sorpresa.