Los Philadelphia 76ers eligieron el mejor momento posible para firmar su partido más completo de la temporada y forzar el séptimo encuentro ante los Boston Celtics. Con un triunfo sólido por 106-93 en el sexto partido, la serie queda empatada 3-3 y se decidirá en Boston, en un escenario cargado de historia reciente desfavorable para Philadelphia.
El equipo local no fue por detrás en ningún momento, dominando desde el inicio gracias a una actuación coral liderada por Tyrese Maxey, autor de 30 puntos sin cometer pérdidas en casi 40 minutos, y respaldada por un rendimiento muy completo de Paul George, quien firmó probablemente su mejor partido desde su llegada a Philadelphia: 23 puntos, cuatro rebotes, tres asistencias, dos robos y un tapón, además de una defensa sólida sobre los exteriores rivales.
Maxey no dudó en reconocer su impacto: "Estuvo enorme. De verdad, enorme. Paul ha estado muy, muy bien. Ha sido consistente, una gran voz y un gran líder para todos nosotros, y lo valoramos mucho".
También resultó decisivo Joel Embiid, que, pese a no estar fino en el tiro tras su reciente operación de apéndice, rozó el triple-doble y dirigió el ataque con criterio, sumando ocho asistencias por una sola pérdida. "Llevo mucho tiempo jugando contra estos chicos", comentó con una sonrisa. "Estoy cansado de perder contra ellos. Tenemos la oportunidad de lograr algo especial. Son un gran equipo, una súper plantilla, así que tenemos que mantener la mentalidad de los dos últimos partidos".
El pívot camerunés también dejó una advertencia sobre su estado: "Si miras los tiros que estoy fallando, muchos se quedan cortos o entran y salen. En algún momento voy a tener una noche extremadamente eficiente. Ojalá sea en el próximo partido".
Más allá de las actuaciones individuales, Philadelphia controló aspectos clave del juego. Supo dominar la posesión, terreno donde Boston suele imponerse, y volvió a limitar el tiro exterior rival, dejando a los Celtics por debajo del 30% en triples por tercera vez en la serie. En contraste, en las tres victorias de Boston habían promediado 20 triples con un 41,7% de acierto, una diferencia que explica buena parte del equilibrio actual.
Pobre nivel de los Celtics
Desde el lado visitante, Jaylen Brown reconoció los problemas ofensivos: "Creo que estamos jugando un poco a lo que ellos quieren. Incluso yo mismo, los tiros y las situaciones que estamos generando no son lo que hemos hecho todo el año. Quizá un cambio en el enfoque pueda abrirnos opciones en ataque".
La defensa de Embiid también evitó que Jayson Tatum y Brown dominaran en el pick and roll. Ambos firmaron actuaciones discretas, combinando 35 puntos con bajos porcentajes y más pérdidas que asistencias, lejos del impacto esperado en un partido decisivo.
El encuentro dejó además un momento de preocupación cuando Tatum se retiró momentáneamente en el tercer cuarto por molestias en la pierna. Aunque regresó al banquillo y restó importancia al incidente, la situación generó inquietud. "Sí, visteis que fui al vestuario y luego a la bicicleta. Tenía la pierna un poco rígida al salir en el tercer cuarto, pero viendo cómo estaba el partido, decidimos dar descanso a los titulares", explicó.
Con el marcador ya muy abierto (88-65), el técnico Joe Mazzulla optó por rendirse a más de diez minutos del final, reservando fuerzas para el todo o nada del séptimo partido.
La historia, sin embargo, pesa. Boston ha eliminado a Philadelphia en sus últimos seis enfrentamientos de playoffs, incluyendo tres ocasiones recientes en la era Embiid. Además, los 76ers han perdido las 18 series en su historia en las que estuvieron 3-1 abajo, un dato que añade presión a un equipo que busca cambiar la narrativa.
Pese a las buenas sensaciones, el técnico Nick Nurse pidió cautela: "Creo que jugamos muy bien, pero eso no importa demasiado. Hemos visto partidos así antes. Es solo un partido, una historia. No vas a volver y simplemente encender un interruptor para que pase otra vez. Tendremos que esforzarnos mucho, centrarnos, prepararnos para ajustes y dar un esfuerzo enorme. Está bien ganar dos seguidos y jugar como hoy, pero realmente no importa. Cada partido es su propia historia".