Minnesota Timberwolves arrancó las semifinales del Oeste con un golpe inesperado al imponerse por 104-102 a San Antonio Spurs en el primer partido, y lo hizo con un protagonista que pocos esperaban ver en pista: Anthony Edwards.
Apenas ocho días después de sufrir una dolorosa contusión ósea en la rodilla izquierda, el escolta decidió forzar su regreso antes de lo previsto. Según él mismo explicó, en algún momento del domingo sintió que la rodilla respondía lo suficientemente bien como para competir al máximo nivel. Y no dudó.
"Sé que mi presencia tranquiliza a todos", afirmó tras el encuentro.
La reaparición de Edwards sorprendió incluso dentro del propio vestuario. Tras una semana de recuperación basada en trabajo específico —como sesiones en cinta subacuática y ejercicios con bandas—, su regreso parecía apuntar más adelante en la serie.
De hecho, dentro del equipo se manejaban plazos más conservadores. Algunos pensaban en su vuelta para el tercer partido, mientras que el técnico Chris Finch llegó a considerar el segundo como el escenario más temprano.

Sin embargo, Edwards aceleró todos los tiempos. Sin haber participado en entrenamientos con contacto, insistió ante el cuerpo médico y la directiva en que estaba listo. El domingo figuraba como duda, pero tras entrenar el lunes por la mañana con una aparatosa rodillera, recibió finalmente el visto bueno.
El veterano Mike Conley resumió el sentir del vestuario con claridad, destacando la admiración por el esfuerzo realizado por su compañero.
Impacto inmediato desde el banquillo
Minnesota Timberwolves optó por un enfoque prudente, utilizando a Edwards como suplente y limitando su participación a 25 minutos en un partido que se mantuvo igualado hasta el final.
Aun así, su impacto fue evidente. El escolta firmó 18 puntos con un notable 8 de 13 en tiros de campo, aportando el impulso ofensivo que necesitaba el equipo en una noche marcada por la falta de acierto general.
En los momentos decisivos, Edwards volvió a marcar diferencias: anotó cinco canastas y sumó 11 puntos en los últimos nueve minutos, resultando clave para cerrar el triunfo.
Entre sensaciones y advertencias
No todo fue perfecto. Hubo instantes de cierta preocupación, como cuando se llevó la mano a la rodilla tras una acción en la segunda mitad. Además, el propio jugador reconoció que aún no se encuentra al cien por cien, especialmente en el apartado físico, algo que quedó reflejado en dos rebotes ofensivos concedidos en los minutos finales.
A pesar de ello, las sensaciones fueron positivas. Edwards aseguró sentirse bien y dejó claro que está preparado para asumir un rol mayor si el equipo lo necesita en los próximos partidos.
Defensa como base del triunfo
Más allá del regreso de su estrella, Minnesota Timberwolves cimentó la victoria en una defensa muy sólida. El equipo logró frenar a las principales referencias de San Antonio Spurs, limitando a De'Aaron Fox y Victor Wembanyama a un combinado de 10 de 31 en tiros de campo.
Ambos, además, fallaron sus 12 intentos desde la línea de tres, en una noche especialmente complicada para el ataque visitante, que se quedó en solo 45 puntos al descanso.
Con ese escenario, y con el impulso anímico del regreso de Edwards, Minnesota Timberwolves toma ventaja en una serie que, de momento, ya ha roto todos los pronósticos.