Los San Antonio Spurs reaccionaron como un auténtico aspirante al anillo y devolvieron el golpe a lo grande en las semifinales del Oeste. Tras caer en el primer partido de la serie, el conjunto texano arrolló a los Minnesota Timberwolves por un contundente 133-95 en el segundo duelo, igualando la eliminatoria con una exhibición ofensiva y defensiva que dejó sin respuesta al equipo de Chris Finch.
El AT&T Center vivió una noche perfecta para los Spurs, que dominaron desde el salto inicial y no dieron ninguna opción a Minnesota. El parcial del segundo cuarto, un demoledor 35-18, rompió por completo el encuentro y permitió a los locales llegar al descanso con una ventaja ya prácticamente definitiva. Lejos de bajar el ritmo, San Antonio siguió castigando en la segunda mitad hasta superar la barrera de los 40 puntos de diferencia.
Victor Wembanyama volvió a demostrar por qué es una de las grandes estrellas de la NBA. El francés firmó una actuación dominante con 19 puntos, 15 rebotes y 2 tapones, imponiendo su presencia en ambos lados de la pista. A su alrededor, el ataque de los Spurs funcionó como una máquina perfectamente engrasada.
De’Aaron Fox lideró la anotación con 26 puntos y destrozó a la defensa de Minnesota con su velocidad y agresividad hacia el aro. Stephon Castle aportó 21 puntos y 9 tiros libres convertidos, mientras que Devin Vassell añadió 22 tantos y Julian Champagnie castigó desde el perímetro con cuatro triples.
Pero la gran diferencia estuvo en la profundidad del banquillo texano. Keldon Johnson aportó 19 puntos y 10 rebotes saliendo como suplente, Dylan Harper brilló con 11 puntos y 5 asistencias, y Luke Kornet revolucionó la pintura con 4 puntos, 2 robos y 3 tapones en apenas unos minutos. San Antonio terminó el encuentro con siete jugadores por encima de los dobles dígitos y un espectacular 50% en tiros de campo.
Horrible partido de los Wolves
Minnesota, en cambio, nunca encontró respuestas. Anthony Edwards estuvo completamente desdibujado y terminó con apenas 12 puntos y un terrible +/- de -33. Julius Randle fue el máximo anotador de los Timberwolves con 27 puntos, mientras que Rudy Gobert capturó 10 rebotes, aunque el dominio interior fue claramente para los Spurs.
El conjunto visitante sufrió enormemente las pérdidas de balón, acumulando 22, y apenas pudo sostener el ritmo ofensivo de San Antonio. Los Timberwolves lanzaron un pobre 39% en tiros de campo y un 28% desde el triple, números insuficientes para competir ante un rival completamente desatado.
Con esta victoria aplastante, los Spurs igualan la serie 1-1 y recuperan sensaciones tras el tropiezo inicial. El tercer partido se presenta ahora como un punto de inflexión en una eliminatoria que, tras esta exhibición texana, parece mucho más abierta de lo que indicaba el primer encuentro.