El NBA Draft Combine de Chicago ha vuelto a funcionar como una de las grandes pruebas de evaluación previa al draft, donde los equipos NBA separan sensaciones de certezas en un entorno controlado. Más allá de los datos físicos y los scrimmages, el evento sirve para reordenar el tablero de cara al NBA Draft 2026, con varios nombres que han salido reforzados.
Entre ellos destacan dos perfiles españoles que han ganado peso de forma notable: Aday Mara y Baba Miller, ambos proyectados como piezas de alto interés para franquicias NBA por su combinación de físico, versatilidad y evolución reciente.
Aday Mara: impacto físico histórico y proyección de Top 10
El caso de Aday Mara ha sido uno de los más comentados del Combine. Sus mediciones lo sitúan entre los interiores más imponentes registrados en la historia reciente del evento: 2,21 metros de altura y una envergadura de élite, con una capacidad de alcance que lo coloca en registros comparables a los mejores pívots medidos en Chicago.
Sin embargo, su rendimiento en las pruebas atléticas dejó contrastes claros. Mara terminó en las últimas posiciones en sprint y entre los peores tiempos en el shuttle run, lo que confirmó lo que ya se percibía en su perfil: un jugador de impacto estático, más orientado a la protección del aro, el juego en poste y la intimidación interior que a la movilidad lateral.
Aun así, su impacto global en el Combine ha sido positivo. En un contexto donde los interiores móviles son muy valorados, su combinación de tamaño, coordinación en espacios cortos y lectura defensiva ha reforzado su estatus como uno de los pívots más proyectables del draft. En el entorno de los scouts, su nombre ha ganado fuerza como posible elección de lotería, con escenarios que lo colocan incluso en el Top 10 si su desarrollo ofensivo sigue progresando.
Baba Miller: el gran “ganador” entre los interiores móviles
El otro gran nombre español del Combine ha sido Baba Miller, uno de los jugadores que más ha elevado su valor en Chicago gracias a su rendimiento en los scrimmages.
Miller firmó una de las actuaciones más completas entre los interiores: 20 puntos, seis rebotes y dos triples en su primer partido, además de un segundo encuentro con 13 puntos, nueve rebotes y tres asistencias. Su impacto fue constante en ambos lados de la pista, mostrando una capacidad creciente para influir como generador secundario y como defensor versátil.

Uno de los puntos más relevantes ha sido su evolución en el tiro exterior. Tras temporadas con porcentajes discretos desde el triple, su capacidad para anotar desde fuera en el Combine ha cambiado la percepción de varios ojeadores, que valoran su progresión como stretch big en desarrollo.
A nivel físico, Miller presentó un perfil moderno para la NBA: alrededor de 2,10 metros de altura, más de 2,15 de envergadura y una movilidad que le permite defender múltiples posiciones. Su combinación de tamaño, coordinación y toma de decisiones lo sitúa como uno de los interiores con mayor margen de crecimiento del ciclo.