La temporada de Detroit Pistons fue una de las historias más sorprendentes de toda la NBA. Después de años de reconstrucción, el equipo pasó de perder 60 partidos a ganar 60 en apenas dos temporadas, terminó como líder del Este y conquistó su primer título divisional desde 2008.
Sin embargo, la contundente derrota en el séptimo partido frente a Cleveland Cavaliers cambió por completo el panorama de la franquicia. Los playoffs dejaron al descubierto varias debilidades estructurales y ahora Trajan Langdon afronta una pretemporada mucho más compleja de lo que parecía hace apenas unas semanas.
Detroit confirmó que tiene una base competitiva. Lo que todavía no sabe es si esta plantilla puede aspirar realmente al campeonato.
La situación más delicada probablemente sea la de Jalen Duren.
Durante la temporada regular, el pívot firmó el mejor año de su carrera y se consolidó como uno de los referentes interiores del equipo. Su impacto físico, reboteador y defensivo fue clave en la identidad de Detroit, además de lograr su primera selección para el All-Star.
Pero la serie contra Cleveland cambió muchas percepciones.

Cavaliers logró colapsar constantemente la pintura y obligó a Duren a jugar lejos de su zona de confort. Su falta de tiro exterior permitió a la defensa centrarse todavía más en Cade Cunningham y convirtió el ataque de Pistons en algo previsible durante muchos tramos de la eliminatoria.
Además, las dudas deportivas se mezclan con un importante problema financiero.
Duren se acerca a la agencia libre restringida y podría aspirar a un contrato superior a los 30 millones de dólares por temporada. Con la futura extensión máxima de Cunningham acercándose a los 50 millones anuales, Detroit deberá decidir si merece la pena comprometer semejante porcentaje del límite salarial en un pívot tradicional cuyo impacto ofensivo disminuye en playoffs.
Duncan Robinson podría convertirse en pieza de intercambio
La otra decisión importante apunta a Duncan Robinson.
El tirador tuvo utilidad durante la fase regular gracias a su capacidad para abrir la pista, algo que Detroit necesitaba urgentemente. Su presencia ayudó a mejorar el espaciado y dio más libertad ofensiva al perímetro.
El problema apareció en playoffs.
Cleveland atacó constantemente a Robinson en defensa y limitó su influencia ofensiva. A pesar de contar con uno de los mejores especialistas en triples de la liga, Pistons terminó la postemporada entre los peores equipos clasificados tanto en volumen como en eficiencia exterior.
Eso dejó claro que el simple tiro de Robinson no basta para solucionar los problemas estructurales del ataque.
Su contrato podría resultar muy valioso
Precisamente por eso, Detroit podría intentar moverlo antes de que su situación contractual pierda valor.
Robinson tiene un salario parcialmente garantizado de 15,9 millones de dólares para la próxima temporada, una cifra muy útil para construir traspasos de tamaño medio. Para equipos en reconstrucción o franquicias necesitadas de tiro exterior, sigue siendo una pieza atractiva.
Detroit podría aprovechar ese contrato para incorporar un perfil más versátil defensivamente o para conseguir más flexibilidad salarial de cara al futuro.