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Los Knicks conquistan la NBA 53 años después liderados por un histórico Jalen Brunson

Triunfo en el quinto partido en San Antonio ante unos Spurs que volvieron a difuminarse: será en otra ocasión para Victor Wembanyama

Los New York Knicks, flamantes campeones de la NBA

Los New York Knicks ya son campeones de la NBA. La franquicia neoyorquina puso fin a una espera de 53 años tras derrotar a los San Antonio Spurs por 94-90 en el quinto partido de las Finales y cerrar la serie por un contundente 4-1.

Una vez más, los Knicks demostraron que la palabra rendición no existe en su diccionario. Después de remontar desventajas de dobles dígitos en cada una de sus cuatro victorias de la serie, el equipo de Mike Brown volvió a hacerlo en el encuentro definitivo. Esta vez llegó a verse 16 puntos abajo, pero nunca perdió la fe.

El gran protagonista de la noche fue Jalen Brunson. El base firmó una actuación memorable con 45 puntos, incluyendo 13 consecutivos en el último cuarto para liderar la remontada y sellar el primer campeonato de la franquicia desde 1973. Su extraordinario rendimiento le valió además el premio al MVP de las Finales.

"No sé exactamente qué estoy sintiendo. Estoy maravillado. Cada vez que alguien dudó de nosotros, encontramos la forma de reaccionar y responder en la pista", afirmó Brunson tras conquistar el título.

La histórica campaña de los Knicks quedará también reflejada en los números. Nueva York finalizó los playoffs con un diferencial acumulado de +283 puntos, el mejor registrado en la historia de las eliminatorias de la NBA, superando marcas que parecían inalcanzables como el +230 de los Golden State Warriors de 2017 o el +214 de los Spurs de 2014.

Junto a Brunson, los otros integrantes del denominado "Nova Knicks", antiguos campeones universitarios con Villanova, también aportaron en el momento decisivo. Mikal Bridges sumó 14 puntos y Josh Hart añadió 13 para completar una actuación colectiva que culminó con el ansiado anillo.

Para Mike Brown, contratado hace apenas un año, el logro tiene un significado especial. El técnico se convirtió en el entrenador que devolvió la gloria a una franquicia que había pasado por 24 entrenadores desde su último campeonato.

"Es surrealista. Todavía no puedo creer que haya sucedido", reconoció Brown.

Los Spurs, por su parte, se quedaron a las puertas de una temporada histórica. Dylan Harper lideró a los texanos con 25 puntos, mientras que Victor Wembanyama firmó una actuación insuficiente con 19 puntos, 14 rebotes y cinco tapones. Sin embargo, el joven francés admitió que la derrota deja una enseñanza importante para el futuro.

"Es la mayor lección de mi vida, el momento de mayor aprendizaje que he tenido. No puedo decir exactamente cuál es la lección, pero estamos aprendiendo", explicó Wembanyama.

La derrota puso fin a una notable carrera de San Antonio, aunque su entrenador, Mitch Johnson, reconoció la superioridad de su rival.

"No estábamos preparados para ganar un campeonato de la NBA. El mejor equipo ganó. Hicimos muchas cosas bien, pero no terminamos el trabajo", señaló.

El encuentro siguió un guion similar al del resto de la serie. Los Spurs dominaron el inicio y llegaron a disponer de ventajas de hasta 16 puntos durante la primera mitad. Nueva York tuvo enormes dificultades ofensivas en los primeros compases, fallando 16 de sus primeros 18 lanzamientos y sus primeras 11 intentonas de dos puntos.

Al descanso, San Antonio conservaba una ventaja de 42-37 después de una primera mitad marcada por las defensas. Los 79 puntos combinados representaron la anotación más baja en una primera parte de unas Finales desde el séptimo partido entre Lakers y Celtics en 2010.

Los Knicks cambian la historia

Pero la historia ya había demostrado durante toda la eliminatoria que ninguna ventaja era segura frente a estos Knicks. Apenas tres días antes, Nueva York había protagonizado la mayor remontada de la historia de las Finales al levantar una desventaja de 29 puntos en el cuarto partido, culminada con una canasta de OG Anunoby a falta de 1,2 segundos para el final.

Esta vez tampoco hubo milagro para los Spurs. Brunson tomó el control en el último cuarto y condujo a los Knicks hasta un campeonato largamente esperado.

Mientras miles de aficionados neoyorquinos celebraban en las gradas del pabellón de San Antonio, la fiesta se trasladó simultáneamente a las calles de la Gran Manzana. Fuegos artificiales, bocinazos y celebraciones espontáneas acompañaron una noche que ya forma parte de la historia del deporte en Nueva York.

Después de más de medio siglo de espera, los Knicks vuelven a sentarse en el trono de la NBA.