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Mercado NBA: Última hora sobre el futuro de Jalen Duren
Estamos a finales de agosto e increíblemente un All-Star del año pasado sigue sin firmar con ningún equipo
Los Detroit Pistons se encuentran ante una situación delicada con Jalen Duren. La franquicia quiere mantener al pívot en Detroit, pero al mismo tiempo pretende controlar el gasto y evitar pagarle un contrato máximo en el mercado NBA. El problema es que ambas partes parecen estar cada vez más alejadas y las negociaciones han empezado a generar una tensión que podría terminar teniendo consecuencias durante la temporada.
Duren es agente libre restringido y los Pistons tienen la posibilidad de igualar cualquier oferta que reciba. Sin embargo, encontrar un punto de encuentro se está convirtiendo en un problema. Según una fuente de la NBA citada por NBC Sports, las conversaciones entre ambas partes han sido “tóxicas”.
ESPN también se ha hecho eco del ambiente que rodea las negociaciones. Vincent Goodwill explicó en el podcast The Hoop Collective que hay determinados mensajes que un jugador no debería recibir cuando está negociando un contrato y considera que no se le está valorando de acuerdo con su rendimiento.
Y ese es precisamente el problema: Duren considera que es un jugador de contrato máximo.
Una temporada de All-Star y All-NBA
Los argumentos del pívot no son menores. La pasada temporada fue elegido por primera vez All-Star y también formó parte de uno de los quintetos All-NBA. Además, fue una pieza fundamental de unos Pistons que terminaron la temporada regular con 60 victorias.
Duren promedió 19,5 puntos y 10,5 rebotes por partido, además de ofrecer un nivel defensivo de élite en la pintura. Su conexión sobre la pista con Cade Cunningham también se convirtió en uno de los pilares del proyecto de Detroit.
Aunque dentro de la organización algunos consideran que Ausar Thompson puede ser el segundo jugador más importante del equipo —y también puede negociar una extensión—, los hechos de la última temporada colocan a Duren como una de las piezas fundamentales de la franquicia.
Los Pistons difícilmente habrían alcanzado las 60 victorias sin él.
Su inclusión en un equipo All-NBA, además, le permite aspirar a un contrato bajo la denominada Rose Rule, que podría alcanzar el 30% del límite salarial. En el escenario máximo, eso permitiría un contrato de cinco años y hasta 287 millones de dólares.
Sin embargo, todo apunta a que Duren estaría dispuesto a aceptar el máximo estándar del 25%, que podría situarse alrededor de 239 millones por cinco temporadas, una cantidad similar a la que Victor Wembanyama consiguió este verano.
El problema: sus playoffs
Pero hay un argumento de peso que juega en contra de Duren y que explica la postura de los Pistons: sus playoffs fueron muy decepcionantes.
Cuando la intensidad aumentó y los partidos se volvieron más físicos, Duren no ofreció el mismo nivel que durante la temporada regular. Sus números cayeron hasta 10,2 puntos y 8,5 rebotes por encuentro, además de terminar los playoffs con un balance negativo en el más/menos.
La situación llegó a un punto especialmente delicado durante la segunda ronda ante Cleveland Cavaliers.
A mitad de la serie, Duren comenzó a perder minutos importantes en favor de Paul Reed, un pívot que partía como tercera opción y que estaba teniendo un impacto más positivo. La reacción de los aficionados de Detroit fue clara: querían ver menos minutos de Duren y más de Reed.
Para una franquicia que tiene que decidir si compromete cerca de 200 millones de dólares durante cinco años, esos problemas no pueden ignorarse.
Los Pistons ofrecen menos de 32 millones anuales
La posición de Detroit se ha reflejado en su propuesta. Según las informaciones publicadas, los Pistons estarían ofreciendo a Duren un contrato en la zona baja de los 30 millones de dólares anuales.
El entorno del jugador considera que esa cantidad es insuficiente.
La comparación más evidente es la de Walker Kessler. Los Lakers acaban de conceder al pívot un contrato de 32,5 millones de dólares por temporada de media, pese a que todavía no ha alcanzado los mismos reconocimientos individuales que Duren.
También está el caso de Alperen Sengun. Houston Rockets le concedió la temporada pasada un contrato de cinco años y 185 millones de dólares, equivalente a 37 millones anuales.
Desde la perspectiva de Duren, resulta difícil justificar una oferta inferior después de haber sido All-Star y All-NBA.
La alternativa más arriesgada
Duren tiene otra opción, aunque sería extremadamente arriesgada: aceptar la qualifying offer de 9,6 millones de dólares para la próxima temporada.
Eso le permitiría convertirse en agente libre sin restricciones el próximo verano y, además, tendría poder de veto sobre cualquier traspaso.
Pero aceptar ese camino significaría poner en riesgo una cantidad de dinero enorme.
Incluso aceptando la oferta que su entorno considera insuficiente, Duren podría estar hablando de un contrato cercano a 130 millones de dólares por cuatro años. A sus 22 años, renunciar a esa seguridad económica supondría asumir un riesgo considerable.
Una lesión grave o una temporada por debajo de las expectativas podrían hacer que su valor de mercado cayese de forma drástica el próximo verano.
Por eso, aunque Duren se considere un jugador de máximo, aceptar varios millones menos por temporada puede ser mucho más atractivo que jugarse todo a una carta.
Un punto intermedio parece la solución
Las dos partes todavía tienen tiempo para llegar a un acuerdo antes del inicio del training camp, pero el problema va más allá de las cifras.
El principal temor es que el mal ambiente generado durante las negociaciones termine trasladándose a la pista. Incluso si finalmente se firma un contrato, la relación entre jugador y franquicia podría quedar dañada si Duren siente que Detroit nunca estuvo dispuesto a reconocer su verdadero valor.
Y los Pistons tampoco pueden permitirse perder a un jugador de 22 años que acaba de ser All-Star y All-NBA después de una temporada de 60 victorias.
La solución podría estar en un punto intermedio. Un contrato de cinco años y entre 190 y 200 millones de dólares parece una cifra razonable para ambas partes: reconocer el enorme potencial y el valor demostrado por Duren, pero también tener en cuenta las dudas que dejó durante los playoffs.
Ahora queda por ver si Pistons y jugador son capaces de encontrar ese término medio antes de que el conflicto se convierta en un problema mucho mayor.
Porque en Detroit no solo está en juego el próximo contrato de Jalen Duren. También está en juego la relación con uno de los jóvenes sobre los que la franquicia pretende construir su futuro.