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ASVEL: reconstrucción total tras el desastre

Raúl González - 16 sept 2026 | 12:09

El ASVEL de Tony Parker afronta la temporada 2026-27 con una plantilla casi completamente nueva tras los problemas económicos que obligaron a desmantelar el proyecto inicial. Doce caras nuevas, un entrenador debutante y un cuerpo técnico recién formado intentarán remontar desde el fondo tras terminar último la campaña anterior.

ASVEL: reconstrucción total tras el desastre

El ASVEL vivió un verano caótico que resume a la perfección el estado del club. A finales de junio, Tony Parker anunciaba en L'Équipe cuatro fichajes que formaban el núcleo del proyecto: Daniel Theis en la pintura, Armoni Brooks y Nick Weiler-Babb en el perímetro, y Sylvain Francisco como director de juego. Un equipo serio sobre el papel. En septiembre, ninguno de los cuatro estaba en Villeurbanne. Los problemas económicos obligaron a desmontar en semanas lo que se había montado, vender a quien se podía vender y ceder a quien no. Y después, volver a empezar de cero.

El punto de partida: el suelo más profundo

No hay forma amable de contarlo. El ASVEL terminó la temporada 2025-26 en el vigésimo puesto, el último de la EuroLeague, con apenas 8 victorias y 30 derrotas. Anotó 2.989 puntos, la cifra más baja de toda la competición, y encajó 3.270, para un balance de -281 que fue con diferencia el peor de los veinte equipos. Ese suelo explica todo lo demás.

Ante ese panorama desolador, el club cambió de entrenador y, sobre todo, de estructura. Parker, propietario y presidente desde hace años, se sentó él mismo en el banquillo. Es su primer trabajo como técnico de club a los 44 años, rodeado de un cuerpo técnico de nueve personas con Vincent Collet, exseleccionador francés, como principal ayudante. Su argumento es ambicioso: ningún club francés ha ganado un título europeo desde 1993 y el ASVEL no pisa una Final Four desde 1997.

La diáspora y los fichajes fallidos

La lista de salidas es larga. Melvin Ajinca marchó al Le Mans, Bastien Vautier al Surne Bilbao, Braian Angola al baloncesto japonés, Zac Seljaas al Napoli, Glynn Watson al Reyer Venezia, Adam Atamna al Ratiopharm Ulm y Thomas Heurtel, entre otros. Mbaye Ndiaye salió rumbo al Olympiacos previo pago de cláusula. Pero lo verdaderamente llamativo fue la otra lista: la de los fichajes anunciados que nunca llegaron a jugar.

Sylvain Francisco acabó en el Panathinaikos, Daniel Theis en el Maccabi, Nick Weiler-Babb salió cedido al Estrella Roja y Armoni Brooks al Valencia. Cuatro incorporaciones presentadas como el núcleo del proyecto que terminaron vistiendo otras camisetas antes del primer partido oficial. Una situación que refleja la inestabilidad institucional del club francés durante el verano.

Doce caras nuevas en agosto

Las incorporaciones llegaron casi todas en agosto, a golpe de oportunidad de mercado. El nombre que más vende es el de Patty Mills, que llega desde La Laguna Tenerife para jugar su primera EuroLeague a las órdenes de un excompañero de los Spurs. Con él aterrizan otros dos veteranos de la NBA: Jae Crowder, de 36 años, que firmó por una temporada tras promediar 14,5 puntos y 5,7 rebotes en veintiocho partidos en la liga puertorriqueña, y TyTy Washington, elegido en el puesto 29 del draft de 2022, que se estrena en Europa con 24 años.

La dirección de juego se completa con Tremont Waters y el joven Marc-Owen Fodzo Dada. En el perímetro aparecen Hugo Besson, Myles Cale y Both Gach, que llega del JL Bourg tras entrar en el mejor quinteto de la EuroCup. La pintura, que era el agujero real de la temporada anterior, se cerró tarde pero bien: Joel Bolomboy desde el Estrella Roja, Nate Sestina desde el Olimpia Milán, Yves Pons de vuelta a casa tras su etapa en el MoraBanc Andorra y Mathis Dossou-Yovo desde el Nanterre, donde firmó 17,8 puntos y 7,3 rebotes en la Betclic Élite y entró en el quinteto ideal de la liga regular.

Los supervivientes del naufragio

Solo tres jugadores continúan en el proyecto. Edwin Jackson renovó y afronta su octava temporada en el club, Bodian Massa continúa en el juego interior y David Lighty, a sus 38 años, sigue vinculado al proyecto. Junto al Barcelona, el ASVEL es el equipo con menos continuidad de toda la competición. Esa renovación casi total explica los desafíos que enfrenta Parker en las próximas semanas.

Los retos del arranque: química y calendario

Doce jugadores nuevos, un entrenador debutante y un cuerpo técnico recién formado. Todo eso se ensaya en pretemporada, pero la EuroLeague comienza el 24 de septiembre y no espera a nadie. Los primeros dos meses van a ser de rodaje puro, un período crítico para que los nuevos efectivos adquieran automatismos y comprendan el sistema de Parker.

Un factor positivo es la presencia de seis franceses de formación: Fodzo Dada, Besson, Jackson, Pons, Massa y Dossou-Yovo cumplen la cuota local, y no como relleno. Dossou-Yovo llega para ser titular desde el primer día. Es la parte del proyecto que más se parece a lo que Parker dice querer construir, una base francesa sólida sobre la que añadir experiencia internacional.

El banquillo es otra incógnita. Nadie duda del conocimiento del juego de Parker, pero dirigir desde la banda no es lo mismo que haberlo entendido desde la pista. La presencia de Vincent Collet como ayudante principal es un seguro razonable, y también una fuente potencial de ruido si las cosas empiezan torcidas.

El listón está en el suelo. Después de 8-30, casi cualquier cosa es mejora. Eso quita presión al arranque, pero también dice dónde estaba el equipo hace cuatro meses. Las expectativas son modestas, aunque el potencial de la plantilla sugiere que puede haber sorpresas.

El pronóstico y las claves de la temporada

El ASVEL no va a pelear por el play-in, y probablemente ni el propio club lo espera este curso. La temporada se medirá en otra escala: que el equipo compita los cuarenta minutos, que Dossou-Yovo confirme su salto de calidad, que Washington y Waters funcionen como directores de juego y que Parker demuestre que puede entrenar en una competición de este nivel.

Hay talento suelto en esa plantilla y hay veteranía para sostener los partidos feos. Lo que no hay es un jugador de veinte de valoración ni una estructura rodada. En una liga de treinta y ocho jornadas, eso se nota en marzo. Sin embargo, es uno de los equipos más interesantes de seguir del curso. Si la cosa cuaja antes de Navidad, será una de las historias de la temporada. Si no, será otro año largo en Villeurbanne.