Valencia Basket reconstruye su proyecto tras histórica Final Four
El Valencia vivió su mejor temporada europea terminando segundo en la fase regular y alcanzando la Final Four en Atenas. Sin embargo, la marcha de sus tres grandes protagonistas —Jean Montero, Pedro Martínez y Brancou Badio— obliga a una reconstrucción profunda con Nikola Mirotic como principal baza ofensiva.
El Valencia Basket afronta una temporada de transición tras vivir un curso extraordinario que marcó un antes y un después en su historia europea. La campaña 2025-26 fue histórica: el equipo terminó segundo en la fase regular con 25 victorias y 13 derrotas, únicamente por detrás del Olympiacos, acumulando un diferencial de +175 puntos. En los cuartos de final, el Valencia remontó un 0-2 adverso contra el Panathinaikos para clasificarse a la Final Four de Atenas, demostrando una capacidad de resiliencia que definió aquella etapa.
El Roig Arena fue testigo de este ascenso con una asistencia media superior a los 12.600 espectadores en su primer año de funcionamiento, cifra que se situó entre las mejores de toda la competición. La estructura del pabellón, con capacidad para 15.600 personas, se convirtió en un activo fundamental para el proyecto.
Individualmente, la temporada fue un escaparate de reconocimientos. Jean Montero se llevó el MVP de los playoffs y el galardón Rising Star, mientras que Pedro Martínez recibió el premio Gomelskiy al mejor entrenador. En el quinto partido contra el Panathinaikos, Nate Reuvers fue MVP de la jornada 35 con una valoración de 44 puntos.
El éxodo de figuras clave
Ninguno de los tres grandes protagonistas de aquella hazaña continúa en Valencia. Jean Montero fichó por el Olympiacos, Brancou Badio regresó al Panathinaikos y Pedro Martínez aceptó el reto de entrenar al Real Madrid. Esta salida simultánea de los tres pilares que sostuvieron el éxito europeo marca el punto de inflexión de la reconstrucción.
Las bajas se extendieron más allá de estos nombres. Jaime Pradilla también partió hacia el Real Madrid, mientras que Braxton Key se marchó al Fenerbahçe. En la NBA, Sergio de Larrea dio el salto a los Dallas Mavericks. Otros movimientos completaron una sangría importante: Xabi López-Arostegui al La Laguna Tenerife, Isaac Nogués a la Joventut, Joel Soriano al Obradoiro y Matt Costello al baloncesto japonés.
La plantilla que ganó la eliminatoria contra el Panathinaikos remontando desde un 0-2 se desintegró en apenas tres meses. El Valencia perdió simultáneamente a su generador ofensivo, a su entrenador y a la mayor parte de su núcleo ganador.
Mirotic como ancla y nueve fichajes de reconstrucción
La respuesta del club ha sido ambiciosa pero diferente. Nikola Mirotic llega desde el Mónaco con 35 años y un currículum que incluye el MVP de la EuroLeague. Es, con diferencia, el fichaje más importante de la historia reciente del Valencia, un jugador llamado a resolver los partidos que antes resolvía Montero. Sin embargo, su edad y su historial físico exigente plantean interrogantes sobre su disponibilidad en un calendario de 38 partidos de ACB más la competición europea.
En el juego de dirección, el Valencia ha apostado por TJ Shorts, procedente del Panathinaikos tras ser MVP del play-in, y por Mario Saint-Supéry, joven base de 20 años que regresa de Gonzaga con un contrato largo. Armoni Brooks llega cedido por el ASVEL y Gonzalo Corbalán se incorpora desde el San Pablo Burgos.
En la pintura, Dylan Osetkowski es el primer fichaje del verano procedente del Partizan, mientras que Mo Gueye llega desde la G League. Lucas Marí regresa tras su etapa universitaria y Elias Valtonen firma con contrato no garantizado. En total, nueve incorporaciones que buscan reconstituir un proyecto que ha perdido sus señas de identidad.
Xavi Albert asume su primera temporada como entrenador principal del proyecto en la EuroLeague, heredando un listón altísimo tras los éxitos de Pedro Martínez.
La continuidad como salvavidas
Siete jugadores sostienen la continuidad de la estructura. Kam Taylor renovó hasta 2028 y se ha convertido en la referencia ofensiva del bloque que permanece. El perímetro se mantiene con Omari Moore, Josep Puerto y Álvaro Cárdenas. En la pintura, Nate Reuvers, Neal Sako y Yankuba Sima conforman el sector menos alterado de la plantilla.
Taylor es especialmente relevante en este nuevo proyecto. Su renovación a largo plazo señala que el club considera al base como piedra angular de una reconstrucción que se proyecta hacia el futuro. Su rendimiento será determinante para que Mirotic no tenga que cargar con toda la responsabilidad ofensiva.
Los desafíos del nuevo curso
La dosificación de Mirotic es una de las claves tácticas. Con 35 años, el alero no jugará los 38 partidos de ACB al máximo nivel. Ello obliga a que Taylor, Osetkowski y Gueye sostengan los partidos de enero, un mes especialmente exigente en el calendario europeo.
Xavi Albert afronta su primer curso en la EuroLeague sin red de seguridad. Cualquier cosa por debajo del play-in se interpretará como un retroceso, aunque la plantilla sea objetivamente menos competitiva que la del año anterior. La presión sobre el técnico es inmensa.
El Roig Arena emerge como el gran activo nuevo del club. Un pabellón lleno de más de quince mil personas representa una ventaja real en una competición donde media liga juega en instalaciones pequeñas o fuera de su ciudad. Este factor será fundamental en los cruces decisivos de la temporada.
Objetivos realistas para una temporada de transición
Repetir el segundo puesto no es realista, y en Valencia lo saben. El objetivo razonable es volver a estar entre los diez mejores, pelear por el play-in y mantener al club en la conversación europea mientras el proyecto se reconstruye. Saint-Supéry, Marí y Corbalán representan la apuesta de futuro de una institución que necesita pensar a largo plazo.
Si Mirotic llega entero a marzo y Shorts rinde como lo hizo en Atenas, este equipo puede volver a los playoffs. Si no, será un curso de transición con el consuelo de un pabellón nuevo y una plantilla joven que requiere maduración. Lo que hizo el Valencia el año pasado fue extraordinario, y lo extraordinario, por definición, no se repite todos los años. La nueva misión es consolidar una estructura que permita volver a competir en las próximas temporadas desde una base más sólida.