La Liga Endesa renueva sus normas arbitrales para 2026-27
La Liga Endesa 2026-27 implementará cambios significativos en su reglamentación, alineándose con las directrices de la FIBA. Las faltas antideportivas desaparecen para dar paso a las faltas disruptivas y flagrantes, mientras que las técnicas se dividen en dos categorías diferenciadas según su naturaleza.
La próxima temporada de la Liga Endesa traerá consigo una transformación profunda en el sistema de faltas y sanciones que regirán el baloncesto español. El Departamento Arbitral de la ACB ha trabajado intensamente para preparar la implementación de estos cambios normativos, que buscan hacer el juego más equitativo y proporcional en sus castigos. Los árbitros celebraron hace poco un stage en Valencia donde sentaron las bases de esta campaña, y ahora recorren todos los clubes para explicar las novedades a directores deportivos, entrenadores y plantillas.
El fin de las antideportivas: faltas disruptivas y flagrantes
Uno de los cambios más relevantes afecta directamente a la categorización de las faltas que anteriormente se clasificaban como antideportivas. Esta categoría desaparece y se divide en dos tipos distintos: las faltas disruptivas y las faltas flagrantes. Aunque ambas conllevan la misma sanción inmediata —dos tiros libres y posesión para el equipo rival—, la diferencia radica en sus implicaciones para la descalificación del jugador y la intención detrás de cada infracción.
La filosofía detrás de esta división es establecer una proporcionalidad mayor en las sanciones. Se pretende aislar los contactos realmente graves de las interrupciones tácticas del juego que, aunque irregulares, no implican una conducta antideportiva deliberada. De esta manera, las faltas disruptivas no contarán para la acumulación que lleva a la expulsión del jugador, mientras que las flagrantes sí lo harán. Este cambio permite que los árbitros distingan con mayor precisión entre una falta táctica y una acción que supone riesgo real para la integridad física del rival.
Faltas disruptivas: la táctica sin violencia
Las faltas disruptivas representan una nueva categoría pensada específicamente para aquellas jugadas en las que un defensor intenta detener la transición de un oponente sin tener opción real de jugar el balón, pero sin llegar a ser agresiva o violenta. Ejemplos claros incluyen los contraataques donde el defensor no realiza un esfuerzo genuino por disputar el balón, o cuando siendo el último defensor, el atacante se dirige solo hacia canasta. También se incluyen las faltas cometidas claramente para parar el reloj en los últimos segundos de un cuarto o prórroga, sin posibilidad de jugar el balón.
La característica fundamental de estas infracciones es que no suman para la descalificación acumulativa del jugador. Un defensor puede cometer varias faltas disruptivas durante un partido sin riesgo de ser expulsado por acumulación. Esto refleja la intención del reglamento de reconocer que existen momentos en el baloncesto donde la defensa táctica requiere ciertos contactos que, aunque técnicamente son faltas, no representan una conducta violenta o antideportiva. El objetivo es permitir que el juego fluya con naturalidad mientras se castiga la infracción de manera justa.
Faltas flagrantes: contacto violento y riesgo de lesión
En el extremo opuesto se sitúan las faltas flagrantes, una categoría reservada para aquellas infracciones que exceden los contactos lógicos y normales del baloncesto. Se trata de faltas violentas o que puedan suponer un riesgo real de lesión para el rival, independientemente de si este tiene o no el balón en su poder. La diferencia fundamental con las disruptivas es que estas sí suman para la descalificación acumulativa. Un jugador puede ser expulsado tanto por acumular dos faltas flagrantes como por la combinación de una flagrante y una técnica de categoría 1.
Esta clasificación refuerza la protección de la integridad física de los jugadores, estableciendo una línea clara entre la defensa agresiva permitida y los comportamientos que trascienden los límites del juego limpio. Los árbitros dispondrán de una herramienta más precisa para evaluar la gravedad de cada contacto y aplicar sanciones proporcionales.
Las faltas técnicas: conducta versus administración
Otro pilar de la reforma reglamentaria afecta a las faltas técnicas, que ahora se dividen en dos categorías diferenciadas. El objetivo es no penalizar de igual manera las infracciones relativas a la conducta de los participantes frente a aquellas que tienen un carácter meramente administrativo. La señalización en pista continúa siendo la misma que antes, con las manos en forma de «T», pero la interpretación y consecuencias varían significativamente.
Las faltas técnicas de categoría 1 engloban todas aquellas relativas a la conducta, aplicables tanto a jugadores como a técnicos. Se pueden señalizar a quien trate de forma irrespetuosa a cualquier participante de un partido, incluyendo a jugadores, técnicos, aficionados, árbitros u oficiales de mesa. Las burlas, provocaciones, lenguaje ofensivo y actitud desafiante caen dentro de esta categoría. Una novedad importante es que si hay un enfrentamiento entre jugadores con contacto físico entre ellos, se puede sancionar con una técnica de categoría 1 si ese contacto no alcanza el nivel de flagrante o descalificante. Estas faltas sí suman para la acumulación que lleva a la expulsión, tanto si se acumulan dos técnicas de categoría 1 como si se suma una técnica de esta clase a una falta flagrante.
Las faltas técnicas de categoría 2, por su parte, tienen un carácter puramente administrativo y solo pueden ser recibidas por jugadores. Incluyen acciones como retrasar el juego en un saque, colgarse del aro sin motivo justificado, incorporarse tarde a la pista para comenzar una parte, o tocar el balón antes de que este llegue al aro en el último tiro libre. Estas infracciones no suman para la acumulación que lleva a la descalificación.
Precisión en la acción de tiro: penetraciones y lanzamientos
La nueva reglamentación también introduce cambios significativos en la definición de cuándo un jugador está en acción de tiro, lo que determina si una falta resulta en tiros libres o en un saque de banda. Esta precisión se aplica tanto a las penetraciones a canasta como a los lanzamientos desde la distancia.
En las penetraciones a canasta, que se desarrollan normalmente entre la línea de 6,75 metros y el aro, una falta rival cuenta como acción de tiro cuando el balón está controlado y descansa en una o ambas manos del jugador. Para los lanzamientos, ya sean estacionarios o en movimiento, la acción de tiro comienza en el momento exacto en que el jugador inicia el movimiento hacia arriba tanto del balón como de los hombros, en dirección al aro rival.
Una novedad importante introduce un requisito adicional: para que cuente como acción de tiro, el jugador debe haber cruzado media pista con los dos pies y el balón por delante. Si solo ha pisado con un pie la pista delantera, no se considera acción de tiro. Sin embargo, existe una excepción para los lanzamientos realizados al final de una posesión, de un cuarto o de una prórroga. En estos casos, se podría considerar acción de tiro en cualquier lugar del campo, tanto en pista delantera como trasera, valorándose que el balón descanse en una o ambas manos antes de recibir el contacto.
Preparación arbitral y visitas a los dieciocho equipos
El Departamento Arbitral de la ACB y los colegiados de la competición se encuentran en plena preparación para la temporada 2026-27. Tras el stage celebrado en Valencia, donde se sentaron las bases de la campaña, el Departamento Arbitral ha iniciado un recorrido por todos los clubes de la Liga Endesa. Durante estas semanas, todas las plantillas de la ACB reciben la visita de un árbitro de la Liga Endesa que explica personalmente las novedades reglamentarias y resuelve las dudas que puedan surgir entre directores deportivos, entrenadores y jugadores.
Este proceso de comunicación directa es fundamental para garantizar que todos los actores del baloncesto español comprendan correctamente la aplicación de los nuevos cambios. La uniformidad en la interpretación de estas normas es esencial para mantener la credibilidad del arbitraje y asegurar que la competición se desarrolle de manera justa y consistente en todos los encuentros de la temporada.