Skip to main content

Maccabi refuerza la defensa con cuatro interiores para asaltar Europa

Raúl González - 16 sept 2026 | 12:09

El Maccabi Tel Aviv afronta la nueva temporada de EuroLeague tras dominar Israel con 24 victorias y 2 derrotas, pero con la urgencia de mejorar en el continente donde fue duodécimo y quedó fuera del play-in. El club apuesta por reforzar el juego interior y la defensa, su principal debilidad en la competición europea.

Maccabi refuerza la defensa con cuatro interiores para asaltar Europa

El Maccabi vive un contraste radical entre su desempeño doméstico e internacional. En la liga regular israelí cerró con un récord de 24-2, ganó la Copa del Estado con Roman Sorkin como MVP de la final y se proclamó campeón nacional derrotando al Hapoel, con Iffe Lundberg elegido MVP. Oded Kattash recibió el premio a entrenador del año. Sin embargo, en EuroLeague el panorama fue completamente distinto: apenas 18 victorias y 20 derrotas, un balance de -100 en diferencia de puntos y, lo más preocupante, la duodécima posición que dejó al equipo fuera de la lucha por el play-in.

El contexto de esa campaña europea explica parte del fracaso. Por cuestiones de seguridad, el Maccabi disputó solo seis encuentros como local en el Menora Mivtachim. Los otros trece se jugaron en Belgrado, en el pabellón Aleksandar Nikolic, con una asistencia media de 3.330 espectadores, la cifra más baja de toda la competición. Jugar a dos mil kilómetros de casa con el recinto semivacío genera desgaste acumulativo.

Pero el verdadero problema fue defensivo. El equipo anotó 3.386 puntos, cifra que lo situaba entre los más productivos de EuroLeague. El problema: encajó 3.486, el peor registro defensivo de los veinte equipos de la competición. Ninguna otra escuadra permitió más puntos. Ese agujero defensivo es el que el club ha decidido taponar con su estrategia veraniega.

Cuatro interiores para blindar la defensa

El Maccabi invirtió el mercado de fichajes en una sola dirección: tamaño y solidez en la pintura. De los cinco fichajes llegados, cuatro superan los dos metros de altura. Daniel Theis aterriza procedente del Mónaco, tras una temporada en Francia. Armando Bacot llega desde el Fenerbahçe, donde pasó la campaña anterior. Bonzie Colson regresa al club en su segunda etapa, también procedente de Estambul. Estos tres se suman a la renovación de Jaylen Hoard, quien fue el segundo mejor reboteador de EuroLeague con 7,1 capturas por partido.

Roman Sorkin, TJ Leaf y Gur Lavi completan un bloque interior robusto que pretende solucionar la sangría defensiva. Hoard renovó hasta 2029, lo que indica la importancia que el club otorga a su continuidad. Si el Maccabi consigue corregir esa columna defensiva, los analistas estiman que podría subir entre seis y siete puestos en la clasificación sin necesidad de cambios adicionales.

En el perímetro, la renovación de Oshae Brissett y Will Rayman con ampliación de contrato refuerza la estabilidad. Ambos mantienen su presencia ofensiva, aunque la pérdida de Lonnie Walker IV, que regresó a la NBA con los Denver Nuggets tras ser uno de los mejores anotadores, deja un vacío de producción que el equipo debe resolver.

El intercambio de bases y la dirección del juego

El movimiento más comentado en Israel fue el intercambio de bases entre el Maccabi y el Hapoel. Tamir Blatt se marchó al equipo rival, mientras que Yam Madar hizo el camino inverso, llegando desde el Hapoel para asumir la dirección. Ambos clubes se enfrentarán cuatro veces al año entre liga y competición europea, lo que garantiza un seguimiento especial a este intercambio.

Con Madar llega también Keaton Wallace, escolta procedente de los Atlanta Hawks. Wallace debe confirmar su capacidad de rendimiento en Europa, pero su llegada añade versatilidad al perímetro. Jimmy Clark, Amit Ebo, Lundberg y John DiBartolomeo repiten en la dirección, proporcionando continuidad a un proyecto que mantiene casi intacta su estructura.

Madar es un base de equipo más que un anotador puro, lo que contrasta con el perfil de Walker. Esto significa que el peso ofensivo recaerá en Lundberg y Brissett, quienes deberán asumir mayor responsabilidad en la generación de puntos. Es el reverso de la moneda: ganancia defensiva y estructural, pero con interrogantes en la producción ofensiva.

La estabilidad como ventaja en octubre

En una EuroLeague donde aproximadamente la mitad de los equipos han realizado cambios significativos, el Maccabi llega con casi la misma plantilla y el mismo entrenador. Oded Kattash, renovado hasta 2029, proporciona continuidad táctica. Esta estabilidad es una ventaja real cuando comienza la competición, especialmente en octubre, cuando los equipos aún buscan su ritmo.

El objetivo declarado es pelear por el play-in, algo que parece razonable tras el duodécimo puesto anterior. Es probablemente el mínimo exigible. Para aspirar a más, alguien del equipo debe dar un paso adelante como referencia ofensiva clara, algo que hoy no está definido.

Lo que sí parece seguro es que en Israel volverá a ganarlo todo. El Maccabi ha demostrado ser imbatible en su país durante dos temporadas consecutivas. El verdadero reto del club es trasladar esa capacidad dominante a la competición europea, donde el juego es más competitivo y exigente. Eso es lo que debe lograrse para que la inversión veraniega en defensa y tamaño realmente valga la pena.