Partizan renueva con Peñarroya y ocho fichajes para remontar
El Partizan afronta una campaña de reconstrucción tras terminar decimoquinto la pasada temporada. Joan Peñarroya dispone de pretemporada completa, plantilla renovada con ocho incorporaciones y el respaldo de un afición que llenó el Belgrade Arena con más de 21.000 espectadores en el derbi contra el Estrella Roja.
Dos números definen el fracaso del Partizan en la pasada Euroliga. El Žalgiris goleó 109-68 en el Belgrade Arena, la mayor victoria como local de toda la competición. El propio Partizan infligió un 66-104 al Olympiacos a domicilio, la mayor goleada a domicilio del curso. Ambos extremos resumían un equipo que vivía de rachas, sin consistencia, con una de las peores producciones ofensivas de la liga. Terminó decimoquinto de veinte equipos, con 16 victorias y 23 derrotas, un balance negativo de -190 y apenas 3.052 puntos anotados en toda la temporada.
En noviembre, Zeljko Obradovic dimitió cuando el equipo era decimoctavo. Joan Peñarroya llegó en diciembre, apenas seis semanas después de ser destituido en el Barça, para intentar salvar una temporada que ya estaba perdida. Ahora afronta su primer curso completo en Belgrado con herramientas nuevas y sin excusas heredadas.
El punto de partida: ambiente pese a la debacle
El Partizan mantuvo viva la conexión con su afición incluso en el abismo clasificatorio. El derbi contra el Estrella Roja en el Belgrade Arena reunió a 21.854 espectadores, la mayor asistencia de toda la temporada europea. El club promedió más de 15.000 espectadores por partido a pesar de la penosa clasificación, un activo que Peñarroya conoce bien tras vivirlo en primera persona el año pasado.
Carlik Jones fue el rostro del sufrimiento. Elegido MVP del mes de marzo cuando el equipo ya no jugaba por nada, sostuvo la campaña con su presencia. Ahora, renovado por ampliación de contrato, será uno de los pilares del proyecto.
La salida masiva: diez nombres que se van
La lista de bajas es extensa y afecta a todas las líneas. Isaac Bonga marchó al Panathinaikos. Sterling Brown, MVP de la jornada 34, se fue al Žalgiris. Dylan Osetkowski se trasladó al Valencia y Bruno Fernando al Anadolu Efes. En el perímetro también desaparecieron Duane Washington (Bayern), Nick Calathes (PAOK) y Shake Milton (Hapoel Jerusalem). Aleksej Pokusevski partió al Lokomotiv Kuban y el joven Mikka Muurinen optó por el baloncesto universitario estadounidense.
La renovación era inevitable tras una temporada de esas características. Peñarroya necesitaba borrar la pizarra y construir desde criterios propios.
Ocho caras nuevas con filosofía defensiva
El entrenador catalán ha pedido jugadores que defiendan y que sepan leer el juego. Esa premisa define todas las incorporaciones.
Alessandro Pajola es el fichaje insignia. Procede de la Virtus Bolonia y es considerado uno de los mejores defensores de exterior del baloncesto europeo. Con él llega Luca Vildoza, que también proviene de Bolonia y aporta lectura y experiencia en la dirección del juego.
En el perímetro, Kyle Allman se incorpora desde el Beşiktaş tras entrar en el mejor quinteto de la EuroCup. Ethan Thompson se estrena en Europa procedente de la NBA, un experimento ofensivo con garantías defensivas. El juego interior se rehace entero con Derek Willis y Lamar Stevens desde el París Basketball, Kevarrius Hayes desde el Mónaco y Nikola Tanaskovic, que regresa a la cantera que lo formó en el Budućnost.
Continuidad en el vestuario
Seis nombres permanecen. El capitán Vanja Marinkovic renovó su contrato. Carlik Jones amplió el suyo, manteniendo la identidad del vestuario. Continúan Arijan Lakic y Mario Nakic en el perímetro, mientras que Tonye Jekiri y Joffrey Lauvergne se quedan en la pintura. Lauvergne regresa a un club donde siempre ha sido bien recibido.
Los retos: ataque anónimo y presión del Belgrade Arena
Peñarroya afronta su primer año real en Belgrado con todas las cartas sobre la mesa. Llegó a un equipo hundido con la temporada perdida. Ahora dispone de pretemporada, plantilla elegida y margen. Es también su primera oportunidad de reivindicarse en Europa tras la salida del Barça. En Belgrado, la paciencia no es infinita.
La defensa es la prioridad. Pajola, Hayes, Stevens y Jones forman un perímetro e interior que priorizan el esfuerzo sobre el talento puro. El Partizan encajó 3.242 puntos el año pasado con una de las peores producciones ofensivas; el plan pasa por competir en el lado en el que no se necesitan estrellas.
Pero existe un reverso inquietante. Carlik Jones, Allman y Vildoza generan juego, pero no hay un anotador de veinte puntos en la plantilla. Si el equipo se atasca en ataque, como sucedió buena parte del curso anterior, la defensa no bastará. En una liga de treinta y ocho jornadas, esa carencia se traduce en cuatro o cinco derrotas por detalles que pueden resultar decisivas.
El Belgrade Arena es el mayor activo del club y también su mayor presión. Veinte mil personas empujan cuando el equipo compite y aprietan cuando no. Peñarroya ya experimentó lo segundo durante su media temporada anterior.
Pronóstico: play-in como objetivo realista
El Partizan llega mejor armado que hace doce meses, pero no lo suficiente como para pelear por los seis primeros puestos. El objetivo realista es el play-in, y para eso necesita ganar en casa casi todo lo que se le ponga por delante.
Es una plantilla coherente, con roles definidos y un entrenador que ya sabe dónde se ha metido. Le falta el jugador diferencial que decida los partidos apretados. Si el equipo compite con dignidad y recupera la conexión con su afición, el curso será un avance. Después de lo del año pasado, tampoco hace falta mucho más para que lo parezca.