Jones domina el cierre y el Partizan vence al Milano
El Partizan cerró con victoria la primera jornada de la Euroliga ante el Olimpia Milano (92-76), con una actuación descomunal de Carlik Jones en el último cuarto que definió un encuentro que parecía incierto hasta los compases finales.
La primera jornada de la Euroliga deparó un enfrentamiento donde el Partizan serbio se impuso con autoridad gracias a una segunda mitad donde el control del ritmo resultó determinante. Los balcánicos llevaron el peso del partido durante la mayor parte de los treinta y dos minutos iniciales, pero el equipo italiano logró igualar el marcador cuando más lo necesitaba, devolviendo la tensión a un duelo que parecía encaminado hacia un resultado más amplio.
El equilibrio que no duró
Los serbios dominaron los compases iniciales con solidez defensiva y circulación de balón fluida, construyendo una ventaja que les permitía respirar tranquilos. Sin embargo, el Milano no se rindió y consiguió emparejar el marcador al término del tercer cuarto en 57-57, un resultado que inyectó incertidumbre en el encuentro y abrió de nuevo todas las posibilidades. Era el momento en que cualquiera de los dos equipos podía llevarse la victoria, pero el cuarto período traería un giro radical en la dinámica del juego.
Duró poco ese equilibrio. Apenas iniciado el último cuarto, el Partizan ejecutó su mejor baloncesto y cerró cualquier opción de sorpresa. La sentencia llegó rápida y contundente, con un único protagonista que lo cambió todo en cuestión de minutos.
El cuarto de Carlik Jones
Carlik Jones, el base del conjunto serbio, se convirtió en la pesadilla del Milano durante los primeros compases del último período. El jugador firmó ocho puntos propios y facilitó ocho asistencias adicionales en los primeros dieciséis puntos que anotó el Partizan en esa fase decisiva. Es decir, participó de forma directa en la totalidad de la anotación local en el tramo que definió el partido, una actuación de tal magnitud que los italianos no encontraron respuesta defensiva posible.
Con esa racha imparable, el Partizan se colocó por encima de los diez puntos de ventaja y ya no volvió a mirar atrás. La diferencia se fue amplificando conforme avanzaban los minutos finales, sellando una victoria que lucía inevitable una vez que Jones tomó el control absoluto del juego. El base cerró el encuentro como máximo anotador con veinte puntos y diez asistencias, cifras que reflejaban su influencia en ambos lados de la cancha.
Aportaciones complementarias
Junto a Jones, otros jugadores serbios contribuyeron de forma significativa. Lamar Stevens aportó once puntos en una actuación sólida, mientras que Kevarrius Hayes sumó diez tantos más, conformando un trío ofensivo que funcionó con eficacia durante todo el partido. El equilibrio en la distribución de la anotación permitió al Partizan mantener presión constante y evitar que los italianos pudieran concentrar sus defensas en un único rival.
El Milano sin premio en su debut
Por el lado italiano, el panorama resultó más complicado. Marko Guduric y Alec Peters fueron los máximos anotadores del Milano con diecisiete puntos cada uno, mientras que Devon Hall añadió trece tantos. A pesar de estos esfuerzos individuales, la falta de consistencia defensiva en el último cuarto y la imposibilidad de frenar a Jones resultaron fatales para las aspiraciones italianas.
Este debut representa un mal comienzo para un equipo que ha rehecho significativamente su plantilla durante el mercado estival con ocho incorporaciones. El Milano afronta la temporada bajo la dirección de Peppe Poeta en su primer curso completo como entrenador principal, después de dos temporadas consecutivas sin acceder a los playoffs. La derrota ante el Partizan en la primera jornada añade presión a un proyecto que buscaba reencontrarse con el éxito tras un período complicado.
El encuentro dejó evidentes las fortalezas del equipo serbio, capaz de ejecutar su baloncesto cuando más importa, y las vulnerabilidades defensivas del Milano ante rivales de alto nivel. La EuroLeague promete ser una competición exigente para los italianos, que deberán mejorar sustancialmente su efectividad defensiva si desean competir con opciones reales en las próximas jornadas.