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La noche que LeBron James querrá borrar de su memoria: una racha histórica rota

El regreso de LeBron James a Cleveland terminó de la peor manera posible. El alero de Philadelphia 76ers vivió una noche para olvidar en el Rocket Mortgage FieldHouse, donde su equipo cayó por 119-96 ante los Cavaliers en un partido de la NBA Cup

LeBron James, estrella de Philadelphia 76ers.

El regreso de LeBron James a Cleveland terminó de la peor manera posible. El alero de Philadelphia 76ers vivió una noche para olvidar en el Rocket Mortgage FieldHouse, donde su equipo cayó por 119-96 ante los Cavaliers en un partido de la NBA Cup. El jugador de 41 años apenas anotó ocho puntos, con un pobre 3 de 12 en tiros de campo, y acumuló seis pérdidas de balón en una actuación que contrastó con la cálida bienvenida que le brindó el público.

La derrota dejó, además, un dato especialmente llamativo en la trayectoria de James. Sus ocho puntos pusieron fin a una racha de 396 partidos consecutivos disputados en Cleveland anotando al menos 10 puntos. La última vez que se había quedado por debajo de esa cifra en la ciudad fue el 29 de diciembre de 2004, justo un día antes de cumplir 20 años.

Estadística de LeBron JamesRegistro ante Cleveland
Puntos8
Tiros de campo3/12
Pérdidas de balón6
Partidos consecutivos con 10 puntos o más en Cleveland antes de esta noche396

Una bienvenida muy diferente a la de 2010

La visita tenía un significado especial. Era la primera vez que James regresaba a Cleveland desde que los Cavaliers intentaran ficharlo durante el pasado verano. La franquicia no consiguió convencer al veterano, que finalmente decidió incorporarse a los Sixers después de descartar también las opciones de los Golden State Warriors, Minnesota Timberwolves y Miami Heat durante la agencia libre.

La decepción en Cleveland por no haber conseguido su regreso fue considerable. Kenny Atkinson, entrenador de los Cavaliers, reconoció el mes pasado que la noticia había supuesto un golpe para la organización. «Durante el primer o segundo día, te sientes, sinceramente, deprimido», explicó al recordar cómo habían asumido que James no volvería a vestir la camiseta del equipo.

En esta ocasión, sin embargo, el ambiente fue muy distinto al que encontró durante su primera visita como jugador de los Miami Heat. La mayoría de los aficionados se levantaron para ovacionarlo y los gritos de ánimo que recibió superaron incluso los dedicados a los titulares de Cleveland.

James no pareció especialmente impresionado por el recibimiento. Su relación con la afición de los Cavaliers ha atravesado momentos muy diferentes y, para él, ninguna comparación puede acercarse a lo que vivió el 2 de diciembre de 2010.

«Al fin y al cabo, en lo que respecta al recibimiento, nada puede ser peor que lo que ocurrió el 2 de diciembre de 2010», recordó. «He vivido desde las profundidades del infierno hasta lo más alto del cielo en cuanto a cómo me reciben aquí. Así que, cualquier cosa intermedia resulta pan comido».

Aquella noche permanece como uno de los episodios más tensos de su carrera. James regresó a Cleveland después de anunciar su salida del equipo de su ciudad natal para fichar por Miami. La decisión, comunicada a través de un programa especial emitido a nivel nacional, provocó una reacción furiosa entre los aficionados, que sintieron que la superestrella les había dado la espalda.

Con 25 años, el alero tuvo que soportar una lluvia de abucheos y críticas. Pero respondió sobre la cancha de la manera más contundente posible: anotó 38 puntos y lideró a los Heat hacia una victoria por 118-90. Dieciséis años después, con canas en la barba y una trayectoria mucho más extensa a sus espaldas, su regreso tuvo un desenlace completamente distinto.

Image
LeBron James, estrella de Philadelphia 76ers.

James reconoce que no encontró el ritmo

El problema esta vez no estuvo en las gradas, sino en su rendimiento. James tuvo dificultades para superar la defensa de Cleveland, no encontró acierto en sus lanzamientos y cometió seis pérdidas de balón. Fue una de esas noches en las que pareció notar el desgaste de una carrera que ya alcanza las 24 temporadas en la NBA.

El propio jugador no buscó excusas al valorar su actuación. «Sé que, maldita sea, no estuve nada bien», reconoció después del encuentro.

Tampoco consiguió encontrar continuidad ofensiva durante el partido. «Sí, definitivamente no me sentí con buen ritmo en ataque», explicó. «No estuvimos muy acertados en el plano ofensivo... Cometí demasiadas pérdidas y no logré encontrar el ritmo».

La actuación de James, no obstante, no fue el único problema para Philadelphia. Joel Embiid, el otro ex MVP de la plantilla, también firmó una noche especialmente negativa. El pívot terminó con seis puntos y un 0 de 9 en tiros de campo, en la que fue la segunda peor actuación de su carrera en cuanto a acierto. Su registro más bajo había llegado seis años atrás, cuando terminó con un 0 de 11 ante los Toronto Raptors.

JugadorPuntosTiros de campo
LeBron James83/12
Joel Embiid60/9

El resultado fue una combinación estadística muy poco habitual. James y Embiid se convirtieron en la tercera pareja de ex MVP en la historia de la NBA que, en un mismo encuentro, termina con menos de 10 puntos y un porcentaje de acierto en tiros de campo del 25 % o inferior.

Pese a la contundencia de la derrota y a la mala noche de sus dos principales figuras, los Sixers mantienen un balance de 8-2 después de los primeros diez partidos de la temporada. James quiso poner el resultado en perspectiva y recordó que habría firmado ese comienzo sin pensárselo.

«Esta noche no fue nuestra noche, no fue precisamente nuestra mejor actuación», admitió. «Pero escucha, si me hubieras dicho que nuestro equipo, tras los primeros 10 partidos de la temporada, tendría un registro de 8-2, lo habría aceptado sin dudarlo».

Philadelphia tendrá la oportunidad de pasar página este domingo, cuando visite a los Chicago Bulls. Después de una noche especialmente amarga para James en una ciudad que conoce como pocas, los Sixers buscarán recuperar sensaciones y dejar atrás una derrota en la que sus dos ex MVP estuvieron muy lejos de su mejor versión.