Unos problemas de rodilla obligaron a Chandler Parsons a decir adiós a la temporada antes de tiempo, dejando huérfanos a los Dallas Mavericks de cara a unos Playoffs en los que tan solo pudo disputar un encuentro en la serie de primera ronda ante Houston.
Tras ello, el jugador tuvo que pasar por el quirófano para reparar una microfractura de rodilla cuyo proceso de rehabilitación le ha tenido ocupado todo el verano y que empieza a dar sus frutos.
Según la web oficial del equipo, Parsons ha comenzado a trabajar con el equipo aunque de momento su entrenamiento se limita a ejercicios de dribbling y otros similares de poca exigencia. Aún así, el cuerpo técnico de la franquicia espera que el alero esté listo para comenzar la temporada junto al resto de sus compañeros.
El partido inaugural de los Mavericks tendrá lugar el próximo 29 de octubre con Los Ángeles Clippers como rival.