De la misma que el calor anuncia la llegada del verano, la pretemporada de la NBA anuncia la llegada de un montón de promesas y discursos que no por oírlos una vez al año se hacen menos repetitivos, sobretodo cuando vienen de los New York Knicks, una de las mayores factorías de 'vender humo' de la mejor liga de baloncesto del planeta. Y su estrella, Carmelo Anthony, no se queda atrás a la hora de vender humo.
"Tengo muchas ganas de empezar la temporada. Me gusta mucho como se ha movido el equipo este verano y los fichajes que se han hecho"
Carmelo dice que se siente como antes de la lesión de rodilla izquierda que le obligó a perderse gran parte de la pasada temporada, y de la que se operó, eso sí después del All-Star Game, en el que sí participó después de no hacerlo en los partidos previos de su equipo. Un dato que a cualquier entrenador o dirigente de un equipo que quiere ganar partidos -lo que se presupone de cualquier organización inscrita en una competición deportiva- le podría llamar la atención o incluso indignar.
Si recordáis el año pasado el nueve veces All-Star se tiró todo el verano en su burbuja para renovar por 125 millones de dólares con el equipo neoyorquino, después de sentarse a negociar con varios equipos que le ofrecían más expectativas deportivas pero menos económicas. Finalmente siguió en los Knicks y cuando parecía que todos los aficionados le debían gratitud, se dedicó a decir que nunca había pensado en marcharse de Nueva York, ciudad que considera su casa.
Carmelo, quien prefiere salir en la foto del All-Star Game que en las páginas donde se habla de las derrotas de su equipo, dice que su compromiso con el equipo es más fuerte que nunca. El mismo que se dedica a responder faltando al respeto a aficionados de los Knicks que osan criticarle en Instagram. Él prefiere que te encante todo lo que hace, dice y lleva puesto, y también que te lo compres todo; su camiseta, sus zapatillas... y su opinión ¿a quién se le ocurriría dudar de su compromiso?