Esta pasada madrugada, el Sleep Train Arena de Sacramento fue testigo del primer duelo de dos equipos llamados a hacer grandes cosas esta temporada. Mientras que Los Ángeles Clippers intentarán, por enésima vez, confirmar las sensaciones previas y luchar por el campeonato, los Kings han conseguido confeccionar una plantilla de garantías con la que buscarán sellar su pase a los Playoffs tras casi una década de ausencias consecutivas.
Por el momento, son los Clippers los que han dado el primer paso para lograr su objetivo. La franquicia angelina ha comenzado la nueva temporada con victoria después de superar (111-104) a unos Kings que pagaron las excesivas pérdidas de balón cometidas en los dos primeros cuartos. Aún así, el encuentro se puede resumir en la gran exhibición realizada por la principal estrella de ambos equipos.
Escoltado por la magistral dirección de juego de Chris Paul (18 puntos y 11 asistencias), Blake Griffin dio un auténtico recital ofensivo después de sumar 33 puntos, con un 14 de 20 en tiros de campo, 8 rebotes y 4 asistencias, anotando canasta en los momentos claves y cortando la peligrosa remontada que inició Sacramento en los últimos minutos, cuando llegó a poner la igualada en el marcador tras remontar 15 puntos en pocos minutos.
Y es que los Kings se vieron obligados a remar a contracorriente durante todo el encuentro y solo la quinta falta de DeAndre Jordan permitió a DeMarcus Cousins campar a sus anchas por la zona angelina, haciendo auténticos estragos. El pívot no solo puso contra las cuerdas al rival gracias a su clínic de fundamentos y potencia bajo el aro, sino que completó una serie de cuatro triples anotados de cinco intentos para sumar un total de 32 puntos y 13 rebotes, números ensombrecidos por sus ocho pérdidas de balón.
Sin duda, ambos jugadores fueron los protagonistas del mejor duelo de la madrugada y todo apunta a que muchas exhibiciones a lo largo de la temporada llevarán sus respectivas firmas.