Antes de ser cortejado por los cantos de sirena procedentes de la ciudad de Minnesota, el futuro de Tom Thibodeau parecía apuntar directamente a los flashes de Hollywood.
Según una información publicada por The Vertical, el entrenador se puso en contacto directamente con las oficinas de los Lakers para trasladarles su interés por ponerse en frente del banquillo del equipo.
Sin embargo, las dudas presentes en torno a la continuidad de Byron Scott fueron aprovechadas por la directiva de los Wolves para presentar una oferta que Thibodeau no pudiera rechazar: un lucrativo contrato a razón de diez millones de dólares, plenos poderes en el ámbito deportivo como nuevo presidente y entrenador del equipo y tener a su total disposición la plantilla con más futuro de la NBA.
A primera vista, los Lakers no disponen de una plantilla que pueda competir con la gran proyección existente en el vestuario de Minnesota, pero el cargo de Thibodeau dentro de la selección nacional estadounidense hubiera podido facilitar el reclutamiento de alguna estrella de primera línea del calibre de Kevin Durant o Russell Westbrook.
En su lugar, se espera otro verano incierto en el seno de unos Lakers que atraviesan el peor momento de toda su historia.