Los Chicago Bulls no están pasando por el mejor momento de la temporada ni tampoco de su historia. A los malos resultados del equipo, las manifiestas divisiones dentro de la plantilla y el fracaso de algunos de los fichajes del verano pasado hay que sumarle ahora que el jugador franquicia cree que hay un chivato que está pasando información a la directiva.
El Chicago Sun Times ha desvelado que Jimmy Butler estaría con la mosca detrás de la oreja por un presunto espía que estaría hablando activamente con el mandamás del equipo, Gar Forman, a quien transmitiría todo lo que ocurre dentro del vestuario, y las mismas fuentes apuntan que el principal sospechoso es el entrenador asistente Randy Brown.

Al parecer son varios los jugadores que se unirían a estas sospechas, ya que muchos expresaron sus opiniones de puertas para adentro, y más tarde pudieron comprobar que el general manager tenía conocimiento de sus preocupaciones sin que hubieran hablado con él.
Según una fuente del Sun Times, esta misma práctica también la elaboraron en el pasado con Luol Deng, Joakim Noah y Derrick Rose, quienes acabaron más o menos palpablemente descontentos con la directiva de la franquicia antes de marcharse.
Según la ESPN, las primeras sospechas de Butler respecto al presunto chivato tienen su origen en verano de 2014, cuando rechazó una oferta de 44 millones de dólares y cuatro años, a lo que un miembro de la directiva le habría amenazado con darle sus minutos a Tony Snell para presionarle. Al verano siguiente pudo firmar una renovación de cinco años y 95 kilos.