Los Golden State Warriors lo han vuelto a hacer, el título de la NBA es suyo. Su jugador franquicia, Stephen Curry, se consagra con leyenda absoluta de este equipo, del que guardará un recuerdo cuando esté retirado eternamente. La única espina que se le ha quedado clavada es la de no poder haber ganado ningún MVP de las Finales, aunque no ha querido darle importancia al asunto.
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— NBA Latam (@NBALatam) 9 de junio de 2018
“Todo esto es imborrable”
De los 6 títulos de campeón que tienen los Warriors en toda su historia, la mitad de ellos han sido conseguidos en los 4 últimos años: 2015, 2017 y 2018. Sin duda será una época que quedará grabada en la historia de este deporte, y Stephen Curry lo sabe.
“Siempre se recordará esto que hemos conseguido. Aunque ahora no se dimensione lo que realmente es, en un futuro la gente se dará cuenta. No nos cansamos de ganar, nunca nos aburre ganar y jamás se va a volver aburrido. Ojalá sigamos ganando los próximos años. Es una sensación increíble”.
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En su novena temporada en la NBA, Curry ha tenido un año revuelto. Las lesiones le dejaron sin jugar casi la mitad de los partidos de la temporada regular, y varios de los playoffs. No ganar el MVP de las Finales no es algo que le quite el sueño, aunque esta vez puede que sí que lo mereciera. Stephen ha promediado 27.5 puntos, 6 rebotes y 6.8 asistencias, números más pequeños que los de su compañero Durant, pero ha sabido dirigir a su equipo en todo momento.
“Ha sido un año un tanto loco. No me perdía grandes cantidades de partidos desde hace mucho. Además, con la gran temporada regular de los Rockets no se nos tomaba como principales favoritos. La carrera por el título, como he dicho, ha sido loca, pero lo hemos conseguido”.