Hace algo más de un año, en el quinto partido de las Finales de la NBA, Kevin Durant se rompió el tendón de Aquiles, una de las lesiones más preocupantes para un jugador de baloncesto. La temporada y su estancia en los Golden State Warriors se acabaron ese día. Tampoco sus compañeros pudieron conseguir el anillo sin la presencia del alero de Washington.
El futuro del jugador no parecía nada halagüeño, pero las cosas han mejorado para “Durantula”. Los Brooklyn Nets le ofrecieron un gran contrato y el parón de tres meses que se ha producido por el Coronavirus despertó la ilusión de muchos fans sobre su vuelta. Sin embargo, su representante lo negó en unas declaraciones poco después de la temporada se suspendiera.
Por lo tanto, los aficionados se preguntan ahora si la versión plástica e imparable de Durant puede volver a verse. En las 74 temporadas de la NBA, solo 44 jugadores han tenido esta lesión y 10 de ellos todavía permanecen en activo.
J.J Barea, DeMarcus Cousins, Rudy Gay, Wesley Matthews, Rodney Hood, Darius Miller, David Nwaba, Dwight Powell, John Wall y el propio Kevin Durant son los jugadores que no están retirados que han sufrido esta terrible lesión y los que ya han conseguido volver a pisar la cancha no han conseguido recuperar su nivel, a pesar de que algunos se han acercado.
Esta lesión es tan difícil que incluso los jugadores que la padecen han creado una especie de hermandad para ayudarse mutuamente, como ha reconocido el jugador de los Portland Trail Blazers, Rodney Hood, en declaraciones para ESPN.
Dominique Wilkins, el único que recuperó su nivel
La lista de nombres que han tenido esta dura lesión es larga y de mucha calidad. Kobe Bryant, Chauncey Billups, Christian Laettner, Isiah Thomas o Dominique Wilkins han sido algunas de las estrellas que lidiaron con esta temible rotura y en la mayoría de los casos la carrera de estos jugadores no fue la misma.
Bryant bajó su media anotadora casi 10 puntos y nunca recuperó su explosividad, Billups estaba en el final de su carrera, pero ya solo fue un jugador de rotación. Por su parte, Laettner pasó de ser All-Star a un jugador con poca productividad.
Los casos más extremos fueron el de Thomas y el de Wilkins, pero por motivos muy distintos. Mientas que el primero no volvió a jugar tras romperse el tendón, el segundo no varió ni un ápice sus estadísticas e incluso mantuvo la plasticidad que siempre le caracterizó en sus saltos.
Por tanto, si Durant quiere recuperar su nivel, sabe que solo puede seguir un único ejemplo. Sin embargo, la morfología del alero hace difícil pensar que podamos volver a ver a ese anotador implacable. Esperemos que todos los expertos que ven complicada su recuperación estén equivocados.