En una reciente entrevista con Sam Vecenie de The Athletic, el gerente general de los Golden State Warriors, Mike Dunleavy Jr., expresó su deseo de retener a los jóvenes talentos Jonathan Kuminga y Moses Moody mientras considera posibles intercambios.
Aunque no descarta la posibilidad de negociarlos, Vecenie informa que, al menos por ahora, no están activamente incluidos en paquetes comerciales potenciales, ya que Dunleavy valora a ambos jugadores en gran medida.
Kuminga está promediando 13.4 puntos y 4.5 rebotes con un impresionante 51.4% de efectividad en tiros de campo. Moody, aunque ocupa un papel menor en la rotación, demuestra promesas con 8.7 puntos por partido y un 35.8% de acierto en triples. Aunque ninguno ha demostrado ser una pieza fundamental para Golden State, ambos parecen ser jugadores importantes a largo plazo, especialmente teniendo en cuenta la valiosa contribución de sus contratos de novatos al desarrollo del equipo.
La situación complicada para Dunleavy radica en la dificultad de imaginar un escenario comercial sustancial que no involucre a uno o ambos jugadores. Además, se suma la incertidumbre sobre el valor de Andrew Wiggins, quien podría ser un activo negativo en estos momentos, según informó Marc J. Spears en NBA Today.
Marc Stein, insider de la NBA, señaló que Wiggins es considerado por algunos observadores como el jugador más probable de los Warriors para ser intercambiado después del irregular inicio de temporada del equipo. Aunque su contrato de cuatro años y $109 millones se considera razonable, crear un mercado para él ha sido un desafío debido a su disminución en la producción en la última temporada y media.
Dunleavy se encuentra en una encrucijada, ya que él y su equipo sienten la necesidad de maximizar el tiempo restante de Stephen Curry en la Bahía de San Francisco. Sin embargo, los problemas de los Warriors parecen superar la solución que un solo intercambio podría ofrecer.
Posibles refuerzos
La pregunta clave es si adquirir a jugadores como Pascal Siakam, Zach LaVine o Dejounte Murray convertiría repentinamente a Golden State en un contendiente al título. Aunque el roster mejoraría, surge la preocupación de equilibrar las mejoras moderadas con el riesgo de sacrificar el futuro del equipo.
La caída en la fortuna de los Warriors ilustra la falsa creencia que el dueño del equipo, Joe Lacob, tenía de que la organización podría ser prácticamente inmune a la naturaleza cíclica de construir un campeón. En apenas cinco años y medio, han pasado de "romper" la NBA con la firma de Kevin Durant a tener reservas sobre el traspaso de dos jóvenes jugadores clave.
En última instancia, la situación destaca la razón por la cual Bob Myers decidió seguir adelante. Construir una dinastía es mucho más divertido que verla desmoronarse constantemente.