La eliminación en primera ronda de los playoffs ha dejado un clima de decepción en los Denver Nuggets, pero su gran estrella, Nikola Jokic, no ha cambiado su visión de futuro dentro de la franquicia. Tras la derrota, el pívot serbio fue claro sobre su compromiso a largo plazo: “Todavía quiero ser un Nugget para siempre”.
Jokic, de 31 años, tiene aún dos temporadas y 121,9 millones de dólares en su contrato, aunque la última es una opción de jugador. Esto implica que, en la práctica, el equipo solo tiene garantizado su control hasta la próxima campaña. Sin embargo, este verano será elegible para una extensión de hasta cuatro años y cerca de 293 millones de dólares, una oportunidad para reforzar el vínculo entre ambas partes. Preguntado por ello, reiteró su postura: “Todavía quiero ser un Nugget para siempre”.
El discurso del serbio contrasta con el estado de ánimo tras la eliminación. Denver, que había ganado 54 partidos en temporada regular y partía como aspirante al título, cayó 4-2 ante los Minnesota Timberwolves en primera ronda, además frente a un rival que no contó con Anthony Edwards en los dos últimos encuentros.
“Acabamos de perder en primera ronda”, reconoció Jokic. “Creo que estamos lejos [de luchar por el título]”.
Campeón en 2023, el pívot conoce el nivel necesario para competir por el anillo. Sobre posibles cambios en el equipo, evitó entrar en decisiones estructurales: “No es mi decisión, sinceramente. Definitivamente, si estuviéramos en Serbia, todos seríamos despedidos”.
La eliminatoria fue una de las más complicadas de su carrera en playoffs. En el sexto partido firmó 28 puntos, 10 asistencias y nueve rebotes, pero su inicio de serie condicionó a los Nuggets, que se vieron 3-1 abajo.
En los cuatro primeros partidos lanzó con un 39% en tiros de campo, muy por debajo de su 56% de media en carrera. Antes de esta serie, nunca había bajado del 47% en unos playoffs.
Al analizar su rendimiento, Jokic asumió responsabilidad: “Mucho. Necesitaba jugar mejor. Debo jugar mejor. Creo que encontré el ritmo a partir del tercer partido, pero tenía que haber jugado mucho mejor”.
Jokic tampoco contó con el respaldo habitual de su socio, Jamal Murray. El base, que venía de su mejor temporada regular con 25,4 puntos de media, fue limitado por la defensa de Minnesota, especialmente por Jaden McDaniels.
Murray terminó la serie con un 33% en tiros de campo y un pobre sexto partido, en el que falló 13 de 17 lanzamientos. Tras la eliminación, explicó la diferencia de intensidad: “Si viste las entrevistas, sabes que todos estaban emocionados por jugar contra nosotros. Se motivaron para enfrentarnos. Disfrutaron jugar contra nosotros. Tenemos que igualar eso. Tenemos que sentir lo mismo contra ellos”.
A pesar de todo, tanto Jokic como Murray mantienen la confianza en su juego a dos hombres como base ofensiva del equipo, que lideró la NBA en rating ofensivo durante la temporada regular.
El foco también apunta al entrenador David Adelman, en su primera temporada completa tras sustituir a Mike Malone. Jokic salió en su defensa: “No es culpa suya que no pudiéramos rebotear. No es culpa suya que no pudiéramos atrapar bien el balón. No hay nada que reprocharle a David Adelman. Es cosa nuestra”.
La serie también estuvo marcada por las lesiones. Peyton Watson no jugó ningún partido, mientras que Aaron Gordon se perdió varios encuentros y jugó limitado en otros por problemas físicos.
Sin excusas de Jokic
Aun así, Jokic evitó excusas tras caer ante un rival también mermado: “Ellos perdieron a muchos jugadores esta noche y aun así ganaron. ¿Los necesitábamos? Definitivamente. Pero si no están, no podemos pensar en ‘y si, y si, y si’”.
Más allá del núcleo formado por Jokic, Murray y Gordon, el equipo no encontró regularidad en el resto de la rotación. Refuerzos como Cam Johnson o el crecimiento esperado de Christian Braun no fueron constantes a lo largo de la serie.
El propio Adelman resumió la sensación general del curso: “Sé que acaba de terminar, pero siento que no puedo darte una respuesta completa [sobre el panorama general] porque fue una temporada incompleta. Se sintió así todo el tiempo. Se sintió como supervivencia”.